Kelonia Editorial: “No utilizamos las redes para crear necesidades que es lo que se suele hacer, en estos tiempos nos parece inmoral”

Ya sabéis que el blog y yo vivimos fuera de España. ¡Cómo! ¿No lo sabíais? Eso es porque no nos leéis religiosamente. Encontrarse en el extranjero tiene como consecuencia estar un tanto desconectada de la realidad patria, por mucho que una lea periódicos e interactúe diariamente con frikis fans de la ciencia ficción y la fantasía y otras criaturas de la fauna nacional.

A pesar de la distancia, no ignoramos los problemas económicos por los que está pasando España. Por eso nos alegra encontrarnos -como suele suceder en estos casos, por casualidad- con una iniciativa emprendedora en el ámbito editorial. Nos referimos a la Kelonia editorial http://www.kelonia-editorial.com nacida en 2012 y a la que ya le han salido los dientes de leche. Detrás del nombre con referencias galapagares, están Carmen Cabello y Sergio R. Alarte, caparazón y saurio intercambiables que han elevado el modo multi-tarea a niveles insospechados de eficacia.

La editorial dispone de seis colecciones su catálogo incluye actualmente trece obras:

En novela:

-El Rey Trasgo: La ciudadela y la montaña de Alberto Morán Roa

-El Letargo del Pájaro de Fuego de Laura S. B.

-Orpheus de M. Braceli

-Historias del Dragón de VV.AA

-Ocaso en Shangai de Juan Torregrosa (Finalista del certamen literario Domingo Santos 2012)

Literatura juvenil:

-En el Jardín del Edén de Carlos Martí

-Crónicas de Erehländ. La Reina Oscura de
Cristina Puig Argente (con salida en septiembre)

Literatura infantil:

-Poemes de Cotó-en-Pèl de Pilar Arnal y Miquel Simón

Modalidad autoedición:

-La Canción de la Telaraña de Manuel F. Bueno

-Butterfly. Ópera espacial en 5 cuadros

-Butterfly II. Hielo Puro de Sergio R. Alarte y David Puertas

-Breithz. La Leyenda de Leureley II de Elba de Cus, Elena Montes y Roberto Redondo

Publicación exclusiva en digital:

-La Lágrima de la Luna
Autor de Montse N. Ríos.

El blog usurpa descaradamente mi identidad y se pone en contacto con ellos para entrevistarlos. Con mucho sentido del humor y disponibilidad generosa, le contestan sus disparatadas preguntas. Yo hubiera hecho un trabajo mucho más inquisitivo, con precisión quirúrgica y poder analítico cuántico. He aquí el resultado:

“No creemos en la co-publicación pero sí en la autoedición de calidad”

Cristina Jurado: ¿A quién se le ocurre montar una editorial con la que está cayendo en España? En relación con esta pregunta ¿cómo valoráis el primer año de actividad que habéis culminado hace poco?

Kelonia Editorial: ¿Te puedes creer que todavía nos lo estamos preguntando? Pues se nos ocurre a dos personas con formación y experiencia en todo lo concerniente a la edición debido a otros proyectos más comunitarios. Nos cansamos de llamar a puertas y optamos por crear nuestra propia casa, con nuestra propia puerta. El primer año de Kelonia ha sido bastante gratificante. Hemos aprendido mucho, nos hemos enfrentado a situaciones que jamás pensamos que se producirían (por lo absurdo) y nos hemos reído y disfrutado mucho.

CJ: Aunque estáis abiertos a todo tipo de géneros literarios, vuestra querencia por lo fantástico es clara ¿por qué?

KE: Somos, sobre todo, lectores de género. Es lo que nos gusta y apasiona.

CJ: Kelonia se define en su web como una editorial en contacto directo y permanente con los lectores, que valora la calidad de las obras por encima de todo y la transparencia en sus operaciones. No siempre lo popular coincide con lo que tiene calidad. ¿Se puede sobrevivir en esta industria ofreciendo únicamente buenas obras literarias?
KE: Esperemos que sí, que se pueda sobrevivir con obras de calidad, te lo diremos más adelante. Por otro lado ya ves lo que es popular, dentro del género y fuera de él. En el fondo a los lectores nos gusta quejarnos mucho pero ahí están los números.

CJ: Vuestra presencia en las redes sociales es inusual entre las empresas que se dedican a la edición literaria en nuestro país. ¿Qué os aporta la comunicación diaria con los lectores?

KE: Saber lo que nuestros lectores o futuros lectores quieren leer. No utilizamos las redes para crear necesidades que es lo que se suele hacer, en estos tiempos nos parece inmoral. Sabemos lo que hay en el mercado editorial de género, os escuchamos para saber vuestras preferencias y os lanzamos nuestra propuesta. Todo ello a través de las redes sociales.

CJ: Habéis apostado por un modelo de venta basado en vuestra tienda online y en los acuerdos que mantenéis con plataformas como Amazon, comercios online como Cyberdark , y librerías especializadas como Gigamesh o el Mono Araña. ¿Por qué habéis optado por esta forma de distribución?
KE: Eso ya lo desarrollamos en http://www.kelonia-editorial.blogspot.com.es/2013/02/distribucion-tradicional-por-ahora-no.html poco más te podemos decir de lo que ya hicimos.

A continuación incluyo un extracto de la entrada correspondiente: Kelonia apuesta por una distribución directa con el librero después de valorar sus pros y sus contras [que son]:

- Incremento del volumen de trabajo debido a que tenemos que llegar a un acuerdo con el librero ventajoso para ambas partes, envío de ejemplares, liquidación, facturación, cobro.

- La librería que tiene nuestras publicaciones es porque verdaderamente las quieren, ampliando el tiempo de vida del libro mucho más tiempo incluso estamos en mesas y en escaparates porque el librero lo ha considerado así.

- Trabajar mano a mano con el librero, atendiéndole personalmente y escuchar sus recomendaciones (por eso nuestras portadas de brillo han pasado a ser mate, por poner un ejemplo).

- No llegar ni a la mitad de los lectores de género por lo cual hay que trabajar en ir dando a conocer por otros medios nuestras publicaciones, con las carencias que esto pueda suponer.

- Saber que en las librerías con las que trabajamos van a tratar a nuestros autores, en el caso de presentación, de forma más que correcta.

Pusimos estas cuestiones en la balanza y decidimos trabajar directamente con los libreros, a los que tanto apreciamos, y con nuestra propia tienda on line.

Después de casi un año podemos decir que estamos convencidos de que esta decisión fue correcta porque estamos afianzándonos contando con los consejos de muchas personas que llevan viviendo del libro muchísimo más tiempo que nosotros pero que lo quieren y respetan igual que nosotros.”

CJ: ¿Cómo nació la antología de microrrelatos Historias del Dragón? ¿Cuál es vuestro objetivo con esta antología?

KE: Historias del Dragón nació de la necesidad que tenemos de apoyar con acciones proyectos culturales que logren que nos despeguen de detrás de la pantalla para interactuar lectores, autores y el resto de colectivos que hacen posible el proceso editorial. La idea surge de Kelonia y se la propusimos al organizador del festival. A través de la misma conseguimos dos objetivos:  la difusión del género fantástico dando voz a creadores noveles y emergentes con otros ya consolidados, y la recaudación del vil metal que, por desgracia, es tan necesario para que este tipo de proyectos pueda realizarse. Nos hemos implicado de este modo en apoyo al Festival como el año que viene lo volveremos a hacer, si todo va según lo previsto, en cualquier otro proyecto fantástico cultural que nos guste. Cruzarnos de brazos no va con nosotros. Nos gusta aportar trabajo y dedicación para los colectivos porque formamos parte de uno y sabemos lo que es.

CJ: Disponéis de diferentes colecciones: Kelonia Ficción para las novelas de fantasía, terror o ciencia ficción; Kelonia Joven para las obras destinadas al público juvenil; Kelonia Personal, un sello destinado a la auto-publicación; Kelonia Xic, para la literatura infantil; Kelonia Digital que, como su nombre indica, es una apuesta por la publicación online; y Kelonia Lúdica, dirigida a los juegos de rol nacionales. Vuestro catálogo, si contamos Historias del Dragón, alcanzaría los diez títulos. ¿Cuál son vuestras previsiones de cara a los próximos meses?
KE: Este año ya lo tenemos cerrado y, además de lo publicado este año tenemos previsto para septiembre una nueva publicación infantil, en octubre dos publicaciones de Kelonia Leyendas (¡oh! ¡esto es nuevo!) y otra más para noviembre. Estamos esperando la confirmación de un proyecto que pondríamos en funcionamiento en menos de una semana y que dependerá su publicación, en gran parte, a los lectores. También comentarte que si vamos bien de tiempo, y nos dejamos de tomar la  medicación, puede que nos metamos de lleno en alguna nueva locura tipo Historias del dragón para final de año.

CJ: La co-publicación, los e-books, el comercio electrónico y la auto-publicación son realidades que han transformado el panorama del negocio literario tanto en nuestro país como en el resto del mundo. ¿Cómo veis el mercado editorial nacional?
KE: Lo vemos, que ya es decir mucho. No creemos en la co-publicación pero sí en la autoedición de calidad. La co-publicación es un engaño y una falta de respeto hacia el autor novel, ya les pidan dinero o la venta de X ejemplares con determinadas características. Lo frustrante es que a las “editoriales” que lo realizan les funciona. El mercado digital todavía se tiene que afianzar y muchos se tendrán que poner las pilas y empezar a dar al público lo que realmente quiere a un precio razonable.

CJ:¿Qué buscáis en una obra para aceptar su publicación?
KE: Que nos emocione, que cuente una gran historia y esté bien escrita. Somos de los que dejamos de leer manuscritos cuando vemos que el autor no se ha molestado en revisar, corregir y hacerle un poco de caso al corrector del procesador de textos.

CJ: Para el club de fans de Alberto Morán Roa ¿Podéis adelantarnos algo de la segunda parte de El Rey Trasgo: La Ciudadela y la Montaña?
KE: ¿Alberto y el Trasgo tienen club de fans? ¡Menuda decepción! Pues a ellos decirles que, si tienen “monazo”, que adquieran algunas de las publicaciones de Kelonia, que no les vamos a decepcionar. A los lectores de El Rey Trasgo y Alberto comentarles que muy pronto.

CJ: Y la pregunta que todo el mundo está deseando haceros ¿qué hay de cierto en que sois en realidad tortugas mutantes procedentes de un planeta caparazoidal y que buscáis dominar la Tierra a través de una sutil estrategia de infiltración cultural?

KE: Totalmente cierto. Lo confirmamos porque vamos de frente y somos transparentes, con todos.

Tanto el blog como yo deseamos a Kelonia Editorial que tenga una vida tan longeva como la de la tortuga de su logo. Y no os fiéis de la apariencia frágil del galápago: es un animal lento pero muy robusto, de una antigüedad épica que lo convierte en una de las criaturas más sabias del parque temático que es esta Tierra.

 

Publicado en Sin categoría |
Deja un comentario

Embassytown de Miéville: Multipunk

Actualizo esta entrada, aparecida hace justo un año, porque el sello Fantascy (Random House Mondadori) publica en español Embassytown del escritor británico China Miéville, y se merece que le quite un poco el polvo.

Al blog le encantan las manualidades. Puede pasarse horas construyendo una maqueta de la Torre Eiffel con cerillas. O pintando un elaborado trampantojo forestal en su habitación. O confeccionando bolsitas llenas de lavanda seca con retales.

Como acabamos de leer Embassytown de China Miéville, está tejiendo una alfombra. Sé lo que estáis pensando. ¿Qué tendrá que ver la obra del escritor británico con dedicarse al noble pero prosaico arte de fabricar alfombras? Ni idea. Honestamente, creo que al blog se la ido la olla. Por eso le pregunto, así a bocajarro, a qué viene tanto hacer nudos y elaborar tramas.

¿Habéis visto alguna la vez el gesto sereno, intensamente concentrado, profundamente sabio y dolorosamente paternalista de un maestro zen? Esa es la expresión del blog ante mi pregunta. Esta criatura virtual insiste en que Miéville es un artesano, como él. Me dice que es imposible entender Embassytown si no es como una obra multidimensional. Igual que un tapiz elaborado con una miríada de hilos. El conjunto no se sostendría si no fuera por cada hebra que se intercala en el momento y el lugar justos para crear un tejido lo suficientemente robusto como para aguantar los pasos de quienes lo recorren.

Una bella imagen, digo yo. No es un una imagen ni una metáfora, dice el blog. Es la realidad tal cual, como el lenguaje literal de los “Anfitriones”/Ariekei deEmbassytown. Le pido explicaciones y el blog me ilumina mientras teje.

Dice el blog que la novela es un claro exponente del New Weird, ese género literario aparecido en los años 90 y con el que se quiere embotellar lo “imbotellable”. Estamos hablando de un conjunto de escritores que nacieron y crecieron en medio de la literatura pulp y que incorporan en sus obras elementos de la ficción especulativa, la literatura fantástica o el horror. Como explica el propio MiévilleMontones de niños leen libros sobre dinosaurios, monstruos acuáticos, dragones, brujas, alienígenas y robots. Esencialmente la gente que lee ciencia ficción, fantasía y horror no ha superado la necesidad de deleitarse en lo extraño e insólito.

Una novela multidimensional

La historia contenida en Embassytown es un entramado formado por hilos procedentes de varias madejas, continúa el blog, cada una de las cuales aporta un color y una textura necesarias para crear una malla consistente. La primera hebra conecta con la dimensión arquitectónica de la novela. Miéville es una auténtico demiurgo capaz de utilizar como origen de su universo particular La metamorfosis de Kafka. El británico ha imaginado un mundo en un lugar remoto de la galaxia en el que criaturas insectoides de gran tamaño, como la imaginada por Kafta, han desarrollado una cultura propia en la que las construcciones y la tecnología son orgánicas y en la que el lenguaje es dual y cuasi-estereofónico.

Otro de los hilos conductores de la obra son las relaciones políticas. Los avances tecnológicos de los Ariekei, los “Anfitriones”,  y su situación alejada del centro de poder galáctico convierten al planeta en una colonia estratégica para los intereses de los dirigentes políticos. Habrá quienes aprovechen los acontecimientos de la trama para desencadenar una revuelta contra los colonizadores, esgrimiendo razones enmarcadas en un cierto idealismo utópico. Se puede apreciar un guiño de Miévielle a los movimientos de rebelión de la primavera árabe e incluso a las manifestaciones de indignados organizadas en muchas ciudades occidentales. El escritor, públicamente afiliado a la izquierda, no tiene reparos en difundir su visión sobre la actualidad política, económica y social, tanto en su página web http://chinamieville.net/ como en los artículos que publica periódicamente en los medios  http://www.nytimes.com/2012/03/04/magazine/china-mieville-london.html?pagewanted=all.

Lenguaje viviente

Los “Embajadores” no son meros representantes diplomáticos de la especie humana ante sus “Anfitriones”/Ariekei, me recuerda el blog, sino que son auténticos codificadores y descodificadores lingüísticos vivientes. De este hecho, uno de los aspectos más importantes de Embassytown tiene que ver con su dimensión socio-idiomática. Hemos leído, el blog y yo, no pocas reseñas en las que se analizan brillantemente las implicaciones semióticas de esta novela en la que el lenguaje de los “Anfitriones”/Ariekei es quizás el personaje principal. La complejidad del idioma alienígena implica la dedicación de recursos humanos y materiales a la formación de unidades duales humanas capaces de entonarlo.

La dificultad estructural del idioma reside en su naturaleza literal, en la que solo hay cabida para la función referencial de la comunicación: los contenidos transmitidos en los mensajes aportan información sin adornos ni emotividad añadida. Su lenguaje es ruido organizado, como lo son todos los nuestros, pero para ellos cada palabra es un colector. Mientras que para nosotros cada palabra significa algo, para los “Anfitriones”, es una apertura. Una puerta a través de la cuál el pensamiento de ese referente, el pensamiento que alcanza esa palabra, puede ser visto, explica el propio Miéville en la novela.

Es evidente la influencia de libros como Los Lenguajes de Pao de Jack Vance,Lengua Materna de Suzette Haden Elgin (editorial Ultramar), Los desposeídos deUrsula K. Le Guin (editorial Minotauro), La Historia de tu Vida de Ted Chiang(publicada por Bibliópolis). Empotrados de Ian Wilson (editado por Martínez Roca),1984 de George Orwell (publicada por las editoriales Austral y Destino), la novela corta Gulf de Robert HeinleinLos propios dioses de Isaac Asimov(DEBOLSILLO), Los herederos de William Golding (Minotauro), El extranjero deC.J. Cherryh (La Factoría de las Ideas), Snow Crash de Neal Stephenson(Gigamesh) o incluso Himno de Ayn Rand (Grito Sagrado).

Embassytown, los libros mencionados y el episodio “Darmok” de la quinta temporada de la serie televisiva Star Trek: La nueva generaciónhttp://www.youtube.com/watch?v=58_xp8dGy5Q examinan la relación entre la lengua y la manera en que las civilizaciones conceptualizan la realidad y se relacionan con el medio.

Sin saberlo la protagonista encarna un símil dentro del sofisticado idioma de los “Anfitriones”/Ariekei. Es decir, es parte viva del lenguaje y su presencia se hace imprescindible a la hora de que los insectoides comuniquen la siguiente noción: “Había una niña humana que adolorida comió lo que se le dio en una habitación vieja construida para comer en la que no se ha había comido desde hacía tiempo.” Avice es parte orgánica del lenguaje como concepto encarnado. Por lo tanto, su existencia queda ligada inexorablemente a la función comunicativa de los alienígenas, que solo pueden expresar verbalmente la noción que ella representa mediante su presencia. Aquí el significado se fusiona con su representación mental, su significante. Hay que ver lo bien que viene desempolvar los apuntes de Semiótica de la carrera, le digo al blog.

Buceo espacial, clones y etnicidad

El blog continúa su laboriosa tarea de desenredar esta novela apuntando en otra dirección: la historia se cuenta desde el punto de vista de Avice, una humana “immersora” que no inversora (no nos confundamos que no está la cosa como hablar del sector bancario) profesional que viaja por el “immer-espacio” y que resulta formar parte, sin sospecharlo, del lenguaje “Anfitriones”/Ariekei.

En este concepto del espacio interestelar se aprecian ecos de los navegantes de Dune deFrank Hebert (DEBOLSILLO) y de la malla energética cuatridimensional que Ian M. Banks describe en su serie dedicada a La Cultura, como en la novela Pensad en Phlebas (La Factoría de las Ideas). Hay decenas de referencias a otras obras del género, tanto literarias como audiovisuales, que inciden sobre la forma de viajar por el universo a velocidades relativistas e incluso instantáneas, pero el blog acabaría su alfombra mucho antes de que pudiéramos comentarlas todas.

Los “Embajadores” son criaturas duales, formadas por una pareja de clones específicamente diseñada con el objetivo de convertirse en el vehículo que permite entablar una conversación eficaz entre los “Anfitriones”/Ariekei y los seres humanos. Los clones deben constituir una misma unidad mental a la hora de vocalizar conjuntamente el lenguaje de los alienígenas, lo que se consigue gracias a su semejanza genética y a la sincronización conseguida a través de implantes instalados en sus nucas. Una nueva dimensión de la historia de Miéville se perfila como otro hilo que forma parte del tapiz:el biopunk. Como en la pieza teatral Tú y yo somos tres del español Enrique Jardiel Poncela, el británico explora las relaciones intra-personales de los clones y su forma de interactuar con los demás. Cuando un nuevo “Embajador” sorprendentemente formado por dos personas y no dos clones se estrena en sus funciones, asombrosos acontecimientos se suceden.

De la mano de este giro argumental, el blog me desvela otra hebra que hilvana el conjunto. El lenguaje hablado por el inesperado “Embajador” se convierte en el origen de una revolución en el seno de los “Anfitriones”/Ariekei. El acto comunicativo alcanza la misma intensidad que una homilía religiosa y se convierte en un nuevo tipo de droga, cuyos efectos son imprevisibles y violentos. Miéville indaga en los aspectos ideológicos, casi religiosos, del idioma, que se convierte en la novela en un instrumento de cambio social. La clave está en la incapacidad de los “Anfitriones”/Ariekei para mentir, es decir, para denotar conceptos abstractos y para formular reflexiones especulativas. Enseguida me viene a la memoria el largometraje La invención de la mentira (dirigida e interpretada en 2009 por Ricky Gervais) que tiene como protagonista el poder ficcional de la palabra, igual que la obra de Miéville.

El blog me muestra la última fibra que conforma el tapiz Miévillano y que conecta sutilmente con la dimensión arquitectónica mencionada al comienzo. Los “Anfitriones”/Ariekei, criaturas artrópodas, descaradamente avanzadas desde el punto de vista tecnológico e inexplicablemente literales desde el comunicativo, conforman una especie con una etnicidad inteligentemente  construida por el autor. Su complejo lenguaje y sus prácticas sociales ofrecen una visión de una cultura alienígena desde una interesantedimensión étnica.

Una alfombra no sería tal sino fuera por sus flecos, que le proporcionan el encanto propio de cualquier objeto artesanal y una cierta sensación romántica de inconclusión. El blog lo sabe al terminar de tejer su tapiz y de explicarme la multidimensionalidad deEmbassytown.

Podríamos seguir buscando y analizando las implicaciones ecológicas, ontológicas o metafísicas de la novela, pero éstas forman parte de los flecos de los que hemos hablado.

Tengo una alfombra nueva en mi casa. El blog no me deja ni pisarla. Le pregunto que para qué sirve si no puedo caminar sobe ella. Argumento que su función la pone literalmente a nuestros pies para ser usada.

El blog discrepa. Dice que ésta es para ser admirada, que es un complejo trabajo de hilado, armazón y composición, que no se trata de uno de los absurdos felpudos a los que estoy acostumbrada.

Me resigno a rodearla.

 

 

 

Publicado en Sin categoría |
Deja un comentario

“Show me your boo… ks, meme”?

-¿Te apuntas a un meme?

-Sí claro. ¿De qué se trata?

-De fotografiar la biblioteca que tienes en casa y publicar las imágenes para solaz de la muchachada.

Llegados a este punto, empiezo a sudar y ligeros tembleques se advierten en mis manos. ¡Me han descubierto! Yo, que hablo de leer y leer como si entendiera de qué va esto, voy a quedar expuesta como lo que soy: una farsante de la literatura, una don-nadie del mundo de las letras, una apátrida de la cultura.

Porque, señoras y señores del jurado, yo era feliz haciendo creer a la gente que leía, mientras me empapaba de los comentarios de Goodreads y las opiniones de Amazon. ¿A quién hacía daño? Sí, ya sé que dirán que a mí misma, pero ¿acaso cometí algún crimen? Soy la reina del Wikipedia, lo reconozco.

Cuando me propusieron este meme, no creí que hubiera que desnudarse tanto. ¡Qué descaro! Todo el mundo enseñando sus vergüenzas estanterías repletas de libros, tomos, volúmenes, obras, trilogías, sagas, ejemplares, enciclopedias, diccionarios, tesauros, tratados, manuales, cómics, novelas, antologías, colecciones, recopilaciones, manuscritos, poemarios, apuntes y otros legajos y yo sin nada que mostrar. No es que sea pudorosa, es que no tengo gran cosa que enseñar debido a mudanzas por tres continentes y cinco países. Los traslados suelen ser los enemigos número uno de las bibliotecas domésticas.

Debería sacar una foto de mis estanterías virtuales, donde habitan los e-books que el blog da de comer con tanto esmero. ¡Qué majos son, que ni sienten ni padecen! El caso es que mis libros se reparten entre Dubai, Paris, Beirut y Sevilla, y en cada una de estas ciudades, además de las obras en papel, se ha quedado un fragmento de esta servidora.

El blog, mi abogado, me insta a que corte el rollo sentimental. He aquí pues, mi mini-biblioteca portátil, esa que llevo a cuestas allí donde voy y dónde el espacio se aprovecha al máximo con dobles hileras.

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151637678347188.1073741827.795837187&type=1&l=28fe7484e6

Otros sin-vergüenzas, peores que yo, son:

Leti desde su blog “Fantástica Ficción” (¿no se abochornará de enseñarlo todo?)

http://www.fantasticaficcion.com/index.php/show-me-your-boo-ks-meme/

Josep desde el blog “Voracilector” (¡ya podía taparse!)

http://voracilector.blogspot.com/2013/06/estanterias_3.html

Fernando desde el blog “Deprisa, Deprisa” (¡nunca hubiera imaginado tanto descaro!)

http://deprisa-deprisa.blogspot.com.es/2013/06/show-me-your-boo-ks-meme.html

Elías desde “Sense of Wonder” (¡tanto va el cántaro a la fuente…!)

http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2013/06/show-me-your-books-meme.html

Pedro desde “Leemaslibros” (¡no le dará vergüenza, un señor tan respetable!)

http://www.leemaslibros.com/show-me-your-books-meme

Miquel desde “La Biblioteca de Illium” (¡éste lo que es, es un exhibicionista!)

http://ilium.qdony.net/?p=3378

Señores del jurado, quizás no sea inocente, pero tampoco me siento culpable. Me encuentro en una zona intermedia: he mostrado públicamente mi biblioteca anoréxica, aunque las obras no han sufrido durante el proceso ningún daño irreparable. No me pueden condenar por exponerme ¿o sí?

 

Publicado en Sin categoría |
2 comentarios

Eduardo J. Carletti, director de la revista Axxón: “La sci-fi Latinoamericana es más audaz”

Dicen las enciclopedias que un axón es una prolongación de las neuronas encargada de dirigir el impulso nervioso hacia otra célula. Se trata del cable en el circuito eléctrico que es nuestro sistema nervioso.  Axxónhttp://axxon.com.ar es algo parecido, pero en el circuito de la literatura de ciencia ficción, fantasía y terror. Este fanzine digital argentino lleva desde 1989 poniendo en relación a autores de noticias, textos divulgativos y relatos con el público. Hoy ofrecemos la entrevista a uno de sus fundadores y director, Eduardo J. Carletti, publicada simultáneamente en el último número de la revista miNatura http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/. Ingeniero en electrónica digital y hardware, Carletti lo mismo desarrolla software, que escribe obras de sci-fi –Instante de máximo quebranto (1988), Por media eternidad, cayendo (1991), Un largo camino (1992)- o realiza labores de edición relacionadas con la e-revista y el género del sci-fi-terror.

“Quizás un día nos hartemos de estar hipnotizados por breves líneas de texto que pasan por una pantalla y nos sentemos de nuevo a leer y contar ficciones en voz alta”

Cristina Jurado: Has contado en muchas ocasiones que el origen de Axxón se ubica en 1989, en una tertulia literaria dedicada a la ciencia ficción que celebrábais los viernes. Eso quiere decir que el debate y el intercambio de ideas forman parte fundacional de vuestra revista ¿De qué manera crees que se refleja ese espíritu dialogante en vuestra publicación?

Eduardo J. Carletti: De hecho se refleja en la cantidad de secciones que ha tenido la revista Axxón y el sitio Axxón en su historia, dentro de las cuales quienes las llevan/llevaron adelante tienen/tuvieron total libertad. Hasta hemos tenido una revista dentro de la revista (Sección Andernow). También por eso muchas secciones quedan congeladas, ya que la persona que la llevaba no continuó. En otras épocas había mucho debate e intercambio de ideas en persona, ya que nos reuníamos todos los viernes y en algún momento la reunión ya continuaba en cena, taller literario y conversación hasta las 5 de la mañana. Luego la comunicación a través de Internet nos ha convertido en más ermitaños, y nos vemos muy de vez en cuando, aunque la comunicación continúa; además de por e-mail y mensajes, en los grupos Yahoo que hemos creado especialmente para llevar la revista, uno de Dirección y otro de Redacción.

CJ: Axxón empezó a distribuirse por diskette y tú personalmente te encargabas de llevar físicamente las copias por toda la ciudad. Las formas de distribución de contenidos han cambiado extraordinariamente en los últimos años. Ahora, cualquier persona puede acceder a datos generados en el otro extremo del mundo. ¿Cómo ves la evolución de las revistas digitales? En tu opinión, ¿hacia dónde se dirigen?

EJC: Veo la evolución de una sociedad, más que de las publicaciones digitales. En algún momento disponer de un sitio donde publicar ficciones y otros contenidos fue una maravilla para los editores y para los autores. El nacimiento de sitios como Axxón, o BEM, atrajo a muchas personas, algunas aportando material y muchas colaborando. Llegamos a tener equipos de 30 o más colaboradores. Luego llegaron los blogs gratuitos, y éstos fueron vistos por muchos autores -y muchos colaboradores- como la oportunidad de ser capitán de su propio barco. Los sitios grandes, concentrados, lo sufrimos mucho. Muchísima gente se dedicó a hacer lo suyo. Luego los sitios y los blogs sufrieron el ahogo de otra soga al cuello: el boom de las redes sociales, en especial Facebook. Hay que estar en Facebook o, aunque hayas sido el sitio más visitado en el mundo, te vas muriendo de a poco. Pero Facebook no se contenta con ser una gran pantalla de enlaces, Facebook alienta los contenidos. Poner los contenidos en FB significa perder todo control sobre ellos. El dueño de FB decide cada tanto cómo se muestra todo eso que has puesto, y también decide a veces si lo sigue mostrando o lo hace desaparecer. También tiene una dinámica que causa que los contenidos sean efímeros. Y también tiene una extremada oferta de un sin fin de distracción; nada bueno para sitios dedicados a temas que sólo interesan a minorías. Luego de eso llega Twiter, y ahora se nota que la gente se acostumbra a la vorágine de breves frases, y algunas imágenes y videos, y visita cada vez menos los textos más extendidos. ¿Cuál es el futuro? No me animo a proyectar, porque una proyección indicaría que terminaremos comunicándonos con monosílabos. Entiendo que habrá una selección al estilo de la selección natural y sobrevivirán los aptos. La gente elegirá, y qué es lo que elegirá no se puede prever. Hasta puede haber un “redescubrimiento del Hombre”, como en las historias de Cordwainer Smith. Quizás un día nos hartemos de estar hipnotizados por breves líneas de texto que pasan por una pantalla y nos sentemos de nuevo a leer y contar ficciones en voz alta. Quizás no.

CJ: Al hilo de la pregunta anterior, ¿cuál es tu opinión sobre las nuevas fórmulas de difusión editorial (como la auto-publicación o el crowfunding)?

EJC: No conozco los resultados, la idea es muy buena. Habría que preguntarle a quienes lo han usando o lo están haciendo en este momento; a mí en verdad me parece una buena solución. Nosotros lo hicimos –sin grupos de Internet especializados en el método, ya que se organizó hace años dentro de un grupo Yahoo- cuando editamos nuestro primer y último Anuario. El resultado fue intermedio: calculamos un valor, se dijo que debíamos juntar cierta cantidad de participantes, cuando alcanzamos la oferta necesaria de participantes y recaudamos el valor de la edición del libro ya comenzamos a hacerlo. Había aún más gente anotada para cubrir, luego, los gastos del envío. Esto no resultó bien, porque no todos los que se anotaron hicieron llegar el dinero, y porque se perdieron muchos ejemplares enviados a Europa y hubo que enviarlos de nuevo. Algunos ni siquiera llegaron cuando los reenviamos, así que quedamos mal con algunas personas, no juntamos suficiente para editar otro libro, y finalmente perdimos dinero. Pero todo esto puede ser por incapacidad nuestra en el manejo comercial.

CJ: Nos gustaría que nos permitieses “colarnos” en vuestra trastienda y describieses vuestra forma de trabajar para preparar uno de vuestros números.

EJC: El trabajo es al estilo de una línea de producción. Se reciben cuentos, se envían a evaluar a tres personas, esperamos las evaluaciones, que poco a poco van llegando; los cuentos que pasan de la línea marcadora de una cierta calificación se envían a ilustrar, y las ilustraciones -también- poco a poco van llegando. Del material que tenemos al momento de comenzar un número elegimos con cuál comenzamos –si están dadas las condiciones para elegir; que no siempre se dan- y se ubican en una carpeta de nuestro grupo de redacción. De allí los toma alguien que sabe editarlos en Internet, los prepara y publica en privado, y los coloca a disposición para revisar. Alguno de nosotros, a veces uno, a veces más de uno, revisa esta nueva entrada de la revista, y si está todo bien, se libera, generalmente un domingo a la noche, aunque la publicación se anuncia el lunes. Algo similar ocurre con los artículos, y con las tapas, aunque de este tipo de material llegan menos aportes. Algunas veces solicitamos ilustraciones de tapa, y algunas veces solicitamos entrevistas y artículos. No tanto ocurre con los cuentos, excepto ocasiones excepcionales.

CJ: A finales de los ´80 Argentina estaba sumida en una situación política y económica muy delicada, con una inflación galopante que impidió a muchas revistas literarias -dentro y fuera de la sci-fi- continuar su actividad. Vosotros conseguisteis desarrollar Axxón en ese caldo de cultivo y la habéis mantenido 24 años contra viento y marea. La crisis económica mundial y la situación de la sociedad argentina demandando justicia para quienes apoyaron a las dictaduras dibuja otro momento difícil. ¿Cómo crees que influye la situación histórica actual de Argentina en sus obras de sci-fi?

EJC: La situación de Argentina es dibujada hacia fuera por los medios dominantes como una cosa, y es otra en la realidad. Nos está yendo mejor que en todas las épocas que he vivido en mi vida (que ya llegó a su sexta decena). Entiendo que esto no es tan positivo, quizás, para que cualquier género escrito, y peor aún con una cantidad limitada de seguidores, florezca… aunque parezca contradictorio. Más que nada porque una sociedad que mejora su status social compra más tecnología que antes, se conecta a la TV por cable o por satélite, se conecta con banda ancha a Internet, y tiene gran variedad de dispositivos de entretenimiento a su alcance. Puede ser que esté equivocado, pero no ayuda a que la gente se acerque más a los libros, y por ende no ayuda a que los que comercian con ellos quieran arriesgarse con autores que no hayan vendido millones de ejemplares en EEUU y/o Europa. Las crisis de España se siente, hay menos producción en las editoriales y menos llegada de libros a estas costas. Podría ser que esto genere algunas ansias y presiones volcadas por los lectores en las librerías, y que esto se comunique hacia los editores; pero lo dudo mucho. Hay promoción del Estado para los impresores que traen equipos de alta tecnología y que imprimen aquí; esto quizás ayude, pero aún no se nota en el mercado de las novelas y cuentos de ficción; tal vez se note más en las revistas, pero revistas de temas livianos. No hay revistas de CF de gran tirada y amplio alcance en Argentina. Respecto a la producción literaria, y a la temática en que se embarcan los autores locales, sin duda la realidad influye, pero por suerte de muchas maneras diferentes. Se nota una mejora paulatina de calidad de contenido y variedad de temática. Debe ser porque los autores acceden a más información y esto da plenitud a sus mentes cuando escriben. De todos modos, creo que es algo que deben responder los autores de cierta edad hacia abajo, no un editor que está cerca de la jubilación.

“La sci-fi Latinoamericana es más audaz al encarar temas y formas, y en mezclar realidad con una especulación al borde de la fantasía”

CJ: Desde tu experiencia al frente de Axxón, ¿qué crees que debe aportar el editor al proceso de publicación? ¿Qué lo diferencia de un corrector o un lector 0?

EJC: Debe aportar prolijidad, prestigio, presentación, distribución, buena elección de contenido, y cuando hay tiempo –que no siempre lo tenemos- tener una retroalimentación con los autores. Los autores deben saber qué opina el editor sobre sus materiales, y muchas veces les viene muy bien una sugerencia o una indicación sobre alguna parte de la obra. En este sentido hablo como escritor; mi conexión en algún momento con algunos editores experimentados me ayudó mucho con mi material, y en otros casos, al leer lo que había publicado, tiempo después me lamenté de no haber notado alguna falla en el texto y también –para culpar a los demás somos muy afectos los seres humanos- que el editor no lo hubiese detectado, tampoco.

CJ: ¿Qué caracteriza particularmente a la ciencia ficción y la fantasía en Latinoamérica?

EJC: Nunca pude precisarlo, pero algunos editores extranjeros, al traducir obras, me hicieron comentarios que deberíamos considerar. Hay varias características que les llaman a ellos la atención. Parecería que somos más audaces –y hablo en promedio, ya que sabemos que hay muchos autores anglosajones audaces y originales, pero no en mayoría- al encarar temas y formas, y en mezclar realidad con una especulación al borde de la fantasía. Ellos son mejores detectores de lo que llaman “realismo fantástico” que lo que lo somos nosotros con nuestras propias obras, y con las de nuestros colegas locales. Estimo que se debe a que el contacto con la naturaleza y con mitos primitivos es aún mayor en Latinoamérica, y porque no estamos tan, tan inmersos en la tecnología, al menos en los tipos de trabajos a los que podemos acceder, como muchos autores anglosajones. Obvio que también la idiosincrasia de un pueblo latino, mezcla con indígenas e inmigrantes de todo tipo, debe generar maneras diferentes de pensar las cosas y esto se refleja, sin duda, en los textos. Las ficciones de CF con estilo  “demasiado” anglosajón no interesan afuera; por suerte hay una evolución en los autores y esto se ve cada vez menos.

CJ: Muy pronto llegaréis a los 30 millones de visitas y ya lleváis 240 números. ¿Cómo vislumbras el futuro de Axxón?

EJC: Seguirá si hay continuadores, ya que tengo edad suficiente para estar cansado y menos tiempo para pasarlo sin dormir, ya que el cuerpo –y la mente- no aguantan como antes. Así que Axxón será heredada… o no será.

CJ: Esta pregunta se dirige a Carletti como fan de la sci-fi. ¿Qué ingredientes crees que debe tener una buena historia de este género?

EJC: Se ha hablado mucho sobre esto, ¿no? Creo que debe tener una imaginación levemente desbordada, ideas picantes y, si es posible, nuevas, un desarrollo que no entorpezca, personajes que no desmerezcan, y un desarrollo que no nos mande de nuevo a la pantalla de Twitter o Facebook. Es bueno conocer de ciencia, aunque esa ciencia no esté presente en el texto. Si no se conocen bien las fronteras presentes de la ciencia –sólo a nivel de divulgación- se pueden cometer deslices que arruinen el contenido. El lenguaje y los métodos de la ciencia aportan mucha chispa, aunque luego no se hable de esa ciencia en la historia. Esta es la razón de que exista una sección de divulgación en Axxón y que para mí sea más, o tan importante, como la revista literaria.

CJ: Ésta es la parte en que te pedimos que contestes a nuestra batería de preguntas rápidas. ¿Star Wars o Star Trek?

EJC: Star Trek

CJ: ¿Comida rápida o casera?

EJC: Casera

CJ: Si tuvieras que ser el personaje de una película ¿cuál elegirías?

EJC: Uno con una protagonista que me acompañe y yo sea capaz de enamorar que sea como Michelle Pfeiffer en Frankie y Johnny, o como Rachel McAdams en Diario de una pasión (El diario de Noa en España y The Notebook en EEUU), o como Halle Berry en Salomón y la reina de Saba (Salomon & Sheba en EEUU). Ja, ja. Pero es verdad. Ellas me enamoraron en esas películas. Me enamoraron sus personajes. Yo quisiera ser el personaje que enamore una mujer así.

CJ:¿Puedes decirnos el título del peor libro que hayas leído?

EJC: Varios que me enviaron para publicar… es la verdad.

CJ¿Cuál es el mejor libro que has leído?

EJC: Es difícil, Las sirenas de Titán de Kurt Vonnegut, o Universo de Locos de Fredric Brown. Y varios más, obvio.

CJ¿Qué tipo de música sueles escuchar?

EJC: Led Zeppelin, Pink Floyd, Deep Purple, Yes

CJ: Cine 3D ¿si o no?

EJC: No he visto películas en 3D en una buena sala; Avatar lo vi en una sala de barrio sin tecnología. Veo las películas en mi casa a través de la TV por satélite.

CJSi tuviera que elegir poseer un súper-poder ¿cuál elegirías?

EJC: Ser invulnerable como Superman.

 

 

 

Publicado en Sin categoría |
Deja un comentario

Blue Remembered Earth de Alistair Reynolds

A veces, uno puede leer una historia de tropecientas páginas, ser testigo de las andanzas de un puñado de personajes por remotos parajes de nuestra Tierra y otros cuerpos celestes -todo bastante bien escrito y estructurado- y tener la sensación de que no ha pasado nada. Así me he quedado yo después de leer Blue Remembered Earth de Alistair Reynolds.

La trama me recordaba a ese entrañable concurso familiar de Telecinco llamado “El Juego de la Oca”, tan injustamente denostado por la crítica pero que pasará a los anales de la televisión como la panacea del entretenimiento doméstico audiovisual. Sin saberlo Reynolds hace de Emilio Aragón, con smoking y zapatillas de deporte – arreglado pero informal- e inventa una historia que más que una space opera es una yincana espacial. El decorado es muy atractivo: África para poner la nota étnica; la ciudad sumergida de Tiamaat en plan “Mira quién salta”; la zona sin restricciones de la cara oculta de la Luna, que podría ser el distrito rojo de Amsterdam tranquilamente; el Evolvarium de Marte con sus claras referencias a Dune de Hebert; y la estación espacial del cinturón de Kuiper que no se sabe bien qué pinta en todo este asunto pero que está lo suficientemente lejos como para justificar un viaje a velocidades lumínicas (es lo que yo llamo “tomarse unas vacaciones relámpago”). Y luego están los elefantes…

La historia comienza con un entierro. Ya sabemos que esta prometedora premisa suele ser fuente de inagotables conflictos porque: a) es un encuentro FORZADO de toda la familia y b) las aperturas de testamentos SIEMPRE traen problemas. La familia, esa unidad mínima de la sociedad necesariamente re-definida en los últimos tiempos, es en Blue Remembered Earth una empresa más bien: grande, rica y corporativista. Como en todas las familias, hay ovejas descarriadas que se sienten excluidas o que se auto-excluyen de la dinámica “parenteril” porque son rebeldes y el mundo los ha hecho así. Los Akinya son como los Ewing de Dallas pero en África, aunque los protagonistas son dos hermanos dedicados, uno a la contemplación de los elefantes en la sabana y, otra a crear hologramas “enteraíllos” y cultivar las artes horteras modernas.

Suponemos que los parientes menos favorecidos económicamente son los más sensibles, claro, y Reynolds también debe creerlo. Por eso los pone a jugar y nos pide a nosotros, los lectores, que tiremos los dados. Y estos hermanos van de casilla en casilla hasta terminar el juego, en el que al final resulta que tampoco es que nadie gane nada estrictamente hablando pero ¿y lo bien que nos lo hemos pasado? Para darles algo que hacer, el autor les hace encontrar pistas increíblemente enrevesadas que les adelantarán en ese juego. Deseas fervientemente que sea ingenioso, que te deje patidifuso por ser un prodigio de inteligencia lúdica, pero que te vas oliendo que te han hecho trampas, que retrocedes en vez de adelantar, que al final del juego no hay recompensa. Y luego están los elefantes…

Voy a decir lo que me ha gustado, que también lo hay. Es interesante la manera en la que Reynolds incorpora tecnología interactiva en la vida cotidiana a través de implantes que permiten una comunicación permanente desde casi cualquier lugar y que, además sirve como inhibidor de la violencia. Porque en la novela ¡hay un Gran Hermano! Si creíais que el escritor galés se iba a privar de incluir una referencia orwelliana, vais listos. El Mecanismo es el servicio que inspecciona las acciones humanas e inhabilita cualquier tentativa de agresión, lo cual presenta no pocos dilemas morales que es lo que creemos que quiere poner sobre el tapete Reynolds.

Los implantes o “augs” (probablemente procedente de la expresión “augmented reality”) aportan el detalle ciberpunk al texto junto con la capacidad de “habitar” robots –golems los llama el autor porque queda más esotérico- para evitar ciertos viajes. Quiere esto decir que una persona puede alquilar un robot y conectarse al cerebro artificial, de manera que el autómata hablará y realizará las acciones dictadas por el usuario. Una de mis partes favoritas de la novela es el Evolvarium, una reserva natural de máquinas dejadas de la mano del hombre para que evolucionen de manera progresiva en un constructo consciente.

La parte científica de la novela está bien aparejada: la tecnología se ha integrado de manera transversal en la sociedad. Esto es una de las cosas que más llama la atención en la obra de Reynolds porque consigue crear una atmósfera tecnológica avanzada y creíble en todos los frentes -comunicaciones, cultura, transportes, etc- de un futuro a medio plazo. Y luego están los elefantes…

Otra cosa que quiero resaltar es la mejora en la prosa de Reynolds. Creo que ha madurado como escritor, consiguiendo un buen equilibrio entre descripciones y diálogos y proponiendo algunas imágenes poderosas. La última novela suya que leí, Terminal World, era un viaje steampunk apasionante que rechinaba (nunca mejor dicho) algunas veces con un texto no tan fluido como en Blue Remembered Earth. Si no fuera porque a la historia le sobran la mitad de las páginas, yo diría que es fácil de leer. Lo malo es que parece estar convirtiéndose en costumbre hacer novelas al peso en la que hay mucho relleno, muy colorido e innovador eso sí, pero que no deja de ser guarnición que a veces te impide saborear con ganas el plato principal.

El viaje de los protagonistas por media galaxia y más allá, a instancias de un pariente fallecido que parece guardar unos secretos más grandes que Cannis Majoris, se queda en meras flatulencias, aunque sean unos gases muy prometedores para la segunda entrega. Porque Blue Remembered Earth es el primer título de una trilogía ¡lo habéis adivinado!

En cuanto a los elefantes, que tanto se mencionan en la novela y que incluso aparecen en la portada, uno podría esperar que acaparasen un papel de vital importancia en la historia. Confieso que me hubiera encantado que así fuera. Elefantes astronautas, por ejemplo (os vais a reír, pero hace tiempo escribí un relato corto para mi sobrino titulado “Un elefante en la Nasa”). Aunque los paquidermos son tema de conversación en un gran número de capítulos, no aportan nada de relevancia a la trama. Nothing. Zero.

Tengo que reconocer que Alistair Reynolds ha conseguido que tirase los dados una y otra vez, haciendo prosperar a los personajes en el tablero de su historia, poniéndolos en situaciones peligrosas y manteniendo el juego de manera forzada, todo hay que decirlo. Conozco personalmente al galés, pues tuve la suerte de entrevistarlo en la Feria del Libro de Dubai del año pasado, pero este libro no se ajusta en absoluto a las expectativas que tenía.

No sé si el hecho de que haya firmado un jugoso contrato editorial de un millón de libras para publicar diez libros en diez años habrá influido en que este comienzo de la saga -conocida como “Los Hijos de Poseidón”- sea tan irregular. En cualquier caso, espero que el nivel suba para la próxima entrega. Yo estoy dispuesta a darle otra oportunidad, pero como la próxima vez me saque otro tablero, la vamos a tener. Leyendo Blue Remembered Earth no me han entrado ganas de hacer tarta de manzana (los seguidores del mi humilde trayectoria bloguera saben a qué me refiero) pero sí he pasado por momentos en los que me hubiera puesto a reescribir la historia, y para eso no compro yo libros. Leo para que otros me entretengan, no para remangarme y trabajar, mire usted.

Al blog, Blue Remembered Earth le ha entusiasmado y no ha dudado en vestirse de ficha amarilla y se dedica a ir saltando por toda la casa cantando:

Ven a jugar al Juego de la Oca … cuac cuac

Ven a jugar con nuestra oca loca… cuac cuac

Di …cuac cuac, y así una oca serás.

En cualquier casilla triunfarás

 

Necesito un Valium urgentísimamente.

 

 

Publicado en Sin categoría |
Deja un comentario

Entrevista a Steve Redwood, autor de Simetrías Rotas

Esta entrevista se enmarca dentro de la ronda de reseñas, artículos y entrevistas organizada por el blog Sense of Wonder sobre libros publicados por la editorial Sportula. Podéis encontrar la versión inglesa de esta conversación en  http://sentidodelamaravilla.blogspot.ae/2013/05/cristina-jurado-interviews-steve-redwood.html

Dice Steve Redwood que se marchó de su Reino Unido natal a los veinticinco años porque no paraba de llover desde aquel día de 1943 en que nació. Yo estoy segura de que, más que por clima, se largó por la falta de comida decente. Es bien sabido que el afán colonizador de los ingleses se debe a la búsqueda de viandas comestibles y no a su espíritu emprendedor. Cuenta la leyenda urbana que lo rodea que nunca se estableció definitivamente hasta que llegó a España, pero después de haber vivido en Turquía (no la actual, pensad en hace unas décadas) y Arabia Saudita (mismo da antes que ahora) no nos extraña en absoluto que nuestro país le pareciera la isla Barataria. No se le conoce oficio… bueno, los rumores apuntan a que ha sido profesor de inglés pero estas afirmaciones están sin confirmar. Reconoce que no empezó a escribir hasta los 50, probablemente porque su trasero inquieto se lo impidió hasta entonces, pero esta es una hipótesis que está esperando ser testada.

Su primera novela de fantasía y humor Fisher of Devils estuvo nominada en 2003 a la mejor novela por la Sociedad Británica de Fantasía. Un par de años después publicó Who Needs Cleopatra? y en 2010 apareció la antología de relatos Broken Symmetries, que en nuestro país se titula Simetrías Rotas y que edita la editorial Sportula. Sus relatos han sido publicados en revistas y antologías como el Thackery T Lambshead Pocket Guide to Eccentric and Discredited Diseases (finalista del Hugo y el World Fantasy) y The Mammoth Book of Comic Fantasy. Algún espíritu trastornado decidió que España se merecía disfrutar de sus novelas tanto como los propios ingleses. Como consecuencia, El pescador de demonios (editorial El Tercer Nombre) y ¿Quién necesita a Cleopatra? (editorial Ajec) se encuentran disponibles en el idioma de Cervantes, así como una colección de relatos cortos que Redwood ha titulado –atendiendo sin duda, a algún tipo de metáfora- Los pingüinos también se ahogan (editorial Torre de Marfil).

A continuación, reproducimos la conversación con Redwood, que ha sido lo suficientemente kamikaze como para lanzarse a ella sin anestesia.

Cristina Jurado: Me gustaría empezar con una pregunta obvia. ¿De dónde salió el título Simetrías Rotas? (Tengo una teoría, pero es simplemente el producto de mi mente enferma)

Steve Redwood: ¡Dios! ¡Cómo me gustaría acordarme! Estaría encantado de impresionarte diciendo que se refiere a una idea básica de la teoría cuántica, pero me preguntarías “¿puedes concretar?” y entonces quedaría expuesto como un fraude y Carmen Moreno, mi vengativa ex mujer y arpía en su tiempo libre, alardearía paseando mi vergüenza por Facebook o Twitter. Seguramente trataba de frustrar las expectativas del lector o, al menos, doblegar los tropos, distorsionar las simetrías esperadas manteniendo al mismo tiempo una lógica y una consistencia internas e incluso cierta inevitabilidad (espero haberlo conseguido). Recuerdo un lector del relato  “María 8” que me llamó furioso quejándose de que, de una excitante historia de ciencia ficción, había pasado a convertirla en un “gofre sin sentido”. Un ejemplo más claro es “La decisión de Circe” en la que, sin cambiar en absoluto el mito, mi objetivo era tirar por la borda la idea de que Scyla fuera un monstruo despiadado y Circe una deidad igualmente cruel. O tenemos “Santuario”, en la que la palabra santuario, así como el concepto de eutanasia, adquieren un significado insólito.

Simetría Rotas suena más impactante que un título mucho más apropiado como Digresiones Desordenadas e Inconexas de una Mente Desquiciada.  Esto… ¿cuál es tu teoría? Suena interesante…

CJ: Muchas de las historias de esta antología son cómicas. Empleas el humor como si fuera un escalpelo para diseccionar la vida cotidiana y siempre encuentras algo inquietante, melancólico o provocador. Creo que tener gracia en cualquier género, pero especialmente en ciencia ficción, es todo un logro hoy en día. ¿Piensas que el humor va bien con tu estilo porque refleja la manera en la que ves el mundo o porque es una potente herramienta a la hora de revelar la verdad?

SR: Lo primero: tiendo a ver la vida desde afuera y -como mucha otra gente- aprecio la cara cómica de las cosas, incluyendo mis propios pensamientos e imperfecciones. Nunca me lanzo a buscar la verdad porque ese camino solo te lleva a la depresión o a fantasías ridículamente escapistas como las religiones, construidas sobre algo menos tangible que una burbuja de aire. Coincido en que es difícil tener gracia en ciencia ficción (a menos que busques cultivar la sátira) y la mayoría de las obras de este estilo son tan exageradas que en realidad tienen que considerarse fantasía, no ciencia ficción : la maravillosa Guía del autoestopista galáctico o Cyberiad de Lem, por ejemplo. No hay muchos Robert Sheckleys. He leído un poco de un super-ventas, Robert Rankin, y lo encontré infantil. Ninguna de mis historias con toques de humor son realmente ciencia ficción (ni siquiera

“Dos piernas, malo”) incluso cuando empleo elementos comunes como los viajes en el tiempo, la clonación o los alienígenas. Si me pongo a pensar sobre esos aspectos seriamente, entonces sí, se convierten en historias de ciencia ficción. Yo diría que hay solo cinco relatos en todo el libro que pertenecen genuinamente a ese género.

CJ: Se dice que los temas recurrentes en la obra literaria de un autor pueden revelar su verdadera naturaleza. ¿Quiere eso decir que eres voyeur, ateo y de izquierdas?

SR: ¡Me has pillado! La única historia en esta colección con un toque autobiográfico es “El honor de Nastassja”, en el que un personaje se pasa el tiempo rebobinando y visionando las escenas eróticas de Nastassja Kinsky en La Mujer Pantera. Esa era la manera en la que una versión más joven de mí (seguro que más de uno se reconocerá) bautizó su primer vídeo (¿recuerdas el Sony Betamax?) para celebrar una escapada temporal de Arabia Saudita. Cuando se me ocurrió la idea para la historia, contaba con la excusa perfecta para hacerlo de nuevo en aras de la exactitud. Me gusta mirar a las mujeres, pero también a los perros, árboles, pastelerías, tortugas y a las nubes. “La edad no la marchitará”, en referencia a la Cleopatra de Shakespeare,  supuestamente trata el mismo tema pero llevándolo a un extremo espeluznante, basándome en el caso de John Hinckley Jn. cuando acosaba a Jodie Foster y finalmente, posiblemente para atraer su atención, trató de asesinar al presidente Reagan (¡lástima que fallara!) ¿Qué? Un tipo de izquierdas, ¿yo? Es un buen ejemplo (que la historia sea buena o mala es otra cosa) de la capacidad única de la ciencia ficción para permitirte realzar el potencial de horror de una situación al emplazarla en un extremo imposible en el momento presente.

Ateo ¿yo? Me gustaría dirigirte a mi estudio teológico subvencionado por el Vaticano, El pescador de demonios, que arroja luz sobre las lagunas que deja la Biblia o mi descubrimiento de la solución al enigma de la mujer de Caín (puesto que no había ninguna otra mujer a su alcance, excepto su anciana madre) en ¿Quién necesita a Cleopatra?

¿De izquierdas? ¿Solo porque revelo lo que hacen realmente los ministros del PP en el sótano de la sede del partido cuando dicen que están trabajando en resolver los problemas del país?

No soy un “pensador” en el sentido real de la palabra, no tengo ningún mensaje vital que impartir excepto: “Y Dios dijo: Hágase el Jengibre; y se hizo el Jengibre. Y Dios lo vio y dijo que era bueno: y Dios separó al Jengibre del maldito Ajo y de las malditas Cebollas.” De hecho acabo de notar que no hay mucha variedad de temas en esta colección. Muchas de las historias, por ejemplo “Nariz Trek”, empiezan como una ocurrencia sobre cómo considerar la física fundamental detrás de la nariz de Pinocho, o de examinar expresiones estereotipadas como “valores de la familia’ o “él está hecho de pasta” (en “La Mutación Heisenberg”) o una mujer florero en “María 8”. Si las historias resultantes terminaron siendo humorísticas o todo lo contrario, es una cuestión tipo “gato de Schrodinger” y muy probablemente depende de si, cuando las escribía, me quedé con o sin galletas de jengibre. Sospecho que, más que las temáticas, es la manera en que se las trata lo que puede revelar más sobre un escritor.

CJ: Me sorprendió descubrir muchas referencias a Borges en tus historias, no solo en cuanto a los temas sino además a nivel estructural. Tengo tendencia a pensar que el escritor argentino es poco conocido en el resto del mundo con respecto a España o Latinoamérica. Hay otras muchas referencias a autores diversos como Nabokov (en “El nido”), Kafka (“La Mutación de Heisenberg”) o Terry Pratchett (con las alusiones culturales en todas las historias). Aparte de los mencionados ¿qué tipo de literatura forma parte de tu fuente de inspiración?

SR: A menudo se trata de referencias de pasada, para hacer creer a la gente que soy una persona con cultura. Estudié literatura en la universidad (¡Ah, esos maravillosos años ´60, cuando la “universidad” en el Reino Unido significaba que a uno -si era pobre como yo- el Estado le facilitaba la matrícula, casa, comida y dinero para cervezas, así como acceso a cientos de inteligentes mujeres jóvenes, solo por tumbarme en la cama y leer unos cuantos libros!) Yo, como la mayoría de mis amigos, también he leído una gran variedad de libros fuera del “canon” (¡Dios! Creíamos que la literatura era una lista definitiva de un par de cientos de títulos y ¡punto!) y el advenimiento de las ediciones en tapa blanda significó que pudimos leer a otros europeos ( y también a Borges). La ciencia ficción fue un amor temprano y probablemente he leído algo de casi todo el mundo que era “alguien” en el género anglosajón hasta los años ´80, pero en las dos últimas décadas he leído bastante menos por razones que no viene al caso. (Una razón es el tiempo que he pasado leyendo a autores españoles; adopté la mala costumbre de estudiar el idioma y leer novelas al mismo tiempo de manera que, aunque de hecho puedo leer tan rápido en ambas lenguas, suelo tardar mucho más tiempo en español porque me paro a ponderar las razones por las que se utiliza esa oración subjuntiva, por la elección de una palabra en particular, la historia de esa expresión, etc.)

Pero no escribí nada hasta que tuve casi cincuenta y siempre he tenido una memoria terrible, lo que ahora se ha agravado, por lo que es duro citar cualquier influencia directa. Supongo que varios de los escritores que me han influido, por lo menos indirectamente, incluirían a Charles Dickens, Jonathan Swift, Graham Greene, Mervyn Peake, Evelyn Waugh, Stanislaw Lem, a los escritores franceses ligados a lo absurdo, Arrabal, Calvino… No puedo decir que conozca (o conocía) su trabajo bien, pero su actitud ante la vida parece estar en sintonía con la mía. En ciencia ficción debo haber leído cientos de Asimovs, Simaks, Dicks, Herberts, Silverbergs, Bradburys, Orson Scott Cards, Watsons, Moorcocks, John Varleys, etc, pero no creo que influyeran mis escritos. Incluso los libros que supusieron  un efecto KO sobre mí tales como Roadside Picnic de los hermanos Strugatski, Hyperion de Dan Simmons, A Handmaid’s Tale de Margaret Atwood, Interview with the Vampire de Anne Rice, Where Late the Sweet Birds Sang de Kate Wilhelm, las historias cortas de James Tiptree Jr., 1984 de Orwell, probablemente no tuvieron demasiada influencia en lo que escribo. Pero ¿quién sabe? Yo no.

¡Ah! Puede que mi deseo por crear una variedad de narradores con diferentes idiosincrasias y/o insanos venga de Edgar Allen Poe y del poeta victoriano Robert Browning cuyos Dramatic Monologues constituyen un maravilloso tour de force.

CJ: Creo que hay un denominador común en todas las historias: la idea de que lo extraño del mundo está a la vista de todos. Parece como si solo hiciera falta darle un pequeño empujón para revelarlo, independientemente de la nacionalidad  lector. ¿Cuáles son las diferencias entre la versión española e inglesa de Simetrías Rotas? ¿Por qué te pareció importante incluir ciertos cambios en la antología para publicarla en nuestro país?

SR: Supongo que el sentido de que “lo extraño del mundo está a la vista” procede del hecho de que he vivido en el extranjero la mayor parte de mi vida. Eso quiere decir que uno mira constantemente a través de una ventana las vidas del otro lado –o quizás estás mirando para afuera en vez de para adentro-. Tú vives en Dubai y seguro que te afecta de la misma manera.

La razón por la que Simetrías rotas no es exactamente igual que Broken Symmetries es simplemente porque algunas historias (en general las más realistas) del libro original ya habían sido publicadas en Los Pingüinos también se ahogan, otras son intraducibles, y las nuevas –incluyendo dos de las más largas- fueron escritas para esta colección.

En las historias en sí no hay verdaderamente demasiadas diferencias, excepto aquellas necesarias para hacerlas más inteligibles. Por ejemplo, mis títulos (juegos de palabras, citas o partes de la historia) causaron a menudo problemas. Un ejemplo es “La venganza es Su perdón” (“Hot Cross Son” en inglés) que contiene unos cinco juegos de palabras o ecos verbales solo en el título, siendo el principal imposible de detectar para un extranjero a menos que coma panecillos ‘hot cross buns’ en Semana Santa (¡qué ricos!) Esos calambures, alusiones escondidas, aliteraciones, inversiones, etc casi se perdieron en la traducción, aunque a veces pueden reemplazarse por su equivalente en la cultura española.

En la misma historia, la inteligente Cristina Macía (sin la cual George RR Martin no existiría en España) trata con mis pecados del cuerpo no de la carne al sustituir filete por carne, ya que en “carne” no se aprecia esa distinción. En la frase siguiente del relato yo escribo en inglés Well, you couldn’t put it much straighter than that! que se convierte en ¡Más claro, agua! En otras palabras, las diferencias reales entre inglés y español provienen generalmente de las exigencias de la traducción. Una historia como “Fowl Play” en Broken Symmetries es, desafortunadamente, totalmente intraducible debido a los giros deliberados del lenguaje normal (lo extraño es que este relato se tradujo al ruso, aunque un nativo me dijo que era totalmente incomprensible).

En un sentido más general, debido a mi vida en el extranjero, en cuanto al contenido (pero no en cuanto al tono o al estilo) mis historias tiene poco de “inglesadas”: casi no hay referencias directas a la cultura o a las tradiciones británicas. En este libro, solo tres historias tienen lugar en un escenario inglés y únicamente en una -“Vuelta atrás”- es en la que ese escenario y esa cultura adquieren importancia. (Esto último, claro, es verdad en casi toda la fantasía y la ciencia ficción).

Escribí historias como “De Madrid al Infierno” específicamente para España y pensando en español. Tengo suerte de que el humor español esté más cerca del inglés que el francés o italiano, por ejemplo. Todos adoramos a los Monty Python, a Terry Pratchett y a Douglas Adams ¿No es cierto?

CJ: Última pregunta: ¿Crees que hay nombre para tu padecimiento mental o piensas que es el resto del mundo el que se encuentra enfermo?

SR: Cualquier que sea la enfermedad que padezco, creo que la comparto (a escala más modesta) en España con la revista El Jueves y en el Universo con los Grandes Héroes de todos los tiempos mencionados anteriormente, así como con los Monty Python y Rowan Atkinson.

 

 

Publicado en Sin categoría |
Deja un comentario

“Simetrías rotas” de Steve Redwood

Queridos lector-nautas:

Soy el blog, no Cristina. He dado vacaciones a la Jurado porque últimamente me preocupa bastante su salud mental, así que seré yo el que asuma la responsabilidad de escribir esta entrada. Por si lo desconocíais Sense of Wonder, gran amigo y mejor blog de ciencia ficción y fantasía, se dedica estos días a analizar algunas obras de la editorial Sportula. Nos hemos puesto de acuerdo para que este post aparezca de manera simultánea en nuestros ciber-rincones y, aprovechando la coyuntura, también publicaremos una versión en inglés en http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2013/05/cristina-jurado-reviews-broken.html. Veréis que el nivel de profundidad analítica alcanza nuevas cotas gracias a mi profunda preparación multidisciplinar. No me deis las gracias, tan solo disfrutad.

Un saludo,

“The Blog”

La fuerza del humor

El humor es un recurso difícil de emplear con acierto en literatura.  El escritor, a diferencia del actor o del monologuista, no dispone de la gestualidad ni de la entonación de la voz para acentuar la comicidad de su texto. Solo cuenta como aliadas: la habilidad de su propia pluma; y la imaginación del lector, aunque ésta última es un hueso duro de roer que necesita una adecuada masticación. En realidad, el autor solo puede controlar su capacidad evocativa de risas porque nunca se puede dar por sentada la predisposición del lector.

Definir Simetrías Rotas de Steve Redwood, editada en España por Sportula a un precio muy asequible, como una colección de cuentos humorísticos de fantasía y ciencia ficción sería simplificar la obra. De hecho, de los veinte relatos, el que más me ha gustado es uno de los pocos que no presentan atisbo alguno de humor. “Hasta la última generación” es perturbador y hermoso a partes iguales porque habla del amor constreñido por las normas de una civilización. La denuncia de las prácticas socialmente aceptadas es una constante en todos los textos del británico, aunque en esta historia adquiere tintes de lamento lírico que a mí me han cautivado particularmente.

Por otro lado el cuento que menos he disfrutado, “De Madrid al infierno”, es una caricatura corrosiva del panorama político en España. En ella hay auto-referencias, alusiones a los políticos de un lado del espectro, e insinuaciones irreverentes hacia la religión. En mi opinión, es una historia demasiado larga que abusa de la sátira y de la parodia, aunque contenga elementos que te arranquen ocasionalmente la sonrisa. Prefiero la ironía y el sarcasmo como fórmulas destinadas a la crítica, pero seguro que hay una audiencia para este tipo de historias.

“La mutación de Heisenberg” es una deliciosa historia con aires kafkianos que examina la condición humana desde una vertiente surrealista. Al igual que “Nariz Trek”, los protagonistas sufren transformaciones que reflejan sus cualidades psicológicas. En el primer cuento se critica con vigor los estamentos opulentos de la sociedad, mientras que “Nariz Trek” es un retrato caustico de las verdades fundacionales de la religión.

En Simetrías Rotas destaca el bloque de cuentos dedicado principalmente a cuestionar la moral católica, como “La venganza es su perdón”, “El dilema de San Pedro” y “El cebo”. La crítica a la religión es otro tema recurrente en las historias de Redwood, pero en éstas conforman el núcleo de la narración, denunciando las contradicciones de sus tradiciones y la hipocresía de sus prácticas cotidianas y revistiéndolas, en el caso del tercer relato mencionado, de un velo de terror.

“Durante algún tiempo, en el Medioevo temprano, si la religión era el opio del pueblo, la leche de la Virgen era su Coca Cola.” (“El Cebo”)

Creo que la religión no deja de ser un blanco fácil pero hay que saber colocar los comentarios jocosos y la ironía para que el texto no se pierda en el tono burlesco, y Redwood es capaz de hacerlo con aparente facilidad. Digo “aparente” porque gestionar con eficacia el recurso del humor es más complicado de lo que parece, requiriendo un control del ritmo y de la intensidad de los chistes y juegos de palabras para no caer en la payasada. Otro objeto de fácil cuestionamiento son las corridas de toros que, en “Santuario”, alcanzan el nivel de espectáculos de gladiadores de la tercera edad. Desde un ruedo sustentado por la codicia y la deslealtad, la sociedad se ve reflejada como realmente es, con un guiño claro hacia el título de la colección.

Los límites de la clonación humana se exploran en cuentos como “La Edad no la marchitará”, “Sacrificio” y “En Familia” en las que el quebrantamiento de las normas éticas se aborda de una manera melancólica en el caso de las dos primeras, y de forma terrorífica y el cínica en el caso de la última. Y es que, a veces, la broma encierra referencias al terror psicológico que consiguen perturbar al lector.

Una de las cosas que sorprende de Redwood es su habilidad para resaltar lo fantástico que se esconde en cada grieta de la realidad cotidiana. La mayor parte de sus historias revelan esos espacios extraños. Un buen ejemplo es el cuento “Ciberalma”, que merece una mención aparte ya que mezcla ciberpunk con un toque de biopunk en una historia de premisas aparentemente sencillas resuelta con inteligencia y agilidad. La tienda especializada en la inmersión en realidades virtuales actúa como escenario de la interacción entre el encargado y un cliente potencial, que recibirá un extra inesperado en los servicios recibidos: una situación tópica con desenlace insospechado.

El autor británico se descubre como un auténtico voyeur de la vida en sus relatos, a juzgar por su mirada crítica que profundiza en las heridas existenciales abiertas por la hipocresía y los juegos sociales. El ya mencionado “La Edad no la marchitará” acude al voyeurismo para justificar una obsesión que desafiará las leyes de la genética. En “El honor de Nastassja”, un homenaje al clásico del celuloide La mujer pantera y a su protagonista femenina, el voyeurismo estructura literalmente la narración. El lector se sumerge en una atmósfera surrealista que destaca la alienación del ser humano moderno. Esto diría un reseñador serio. Yo digo que Redwood está muy tocado.

Otro de los cuentos que me han parecido más interesantes es “El nido” ya que consigue reunir a Kafka y a Nabokov en una ficción con tintes entomólogos y de hebefilia. Investigando un poco me entero de que el escritor ruso-americano era también aficionado a la entomología y me pregunto si Steve Redwood lo sabía. La historia no solo recuerda a la novela Lolita sino a esa película perturbadora e insinuante titulada El coleccionista, dirigida por William Wyler en 1965. La obsesión como amor taxonómico es una interesante manera de sondear la frontera entre la realidad y la locura.

En Simetrías Rotas se abordan los estragos del sentimiento de culpa a través de los viajes en el tiempo en “Vuelta atrás”. La culpa es un extraordinario motor de conflictos que puede dar lugar a la inacción o a la acción trasgresora. La tranquilidad de la conciencia solo puede ser alcanzada si se fuerza el karma, según propone Redwood.

“La decisión de Circe” es un relato complejo donde los distintos puntos de vista dificultan el disfrute de una historia atractiva por su trasfondo mitológico. Tengo que reconocer que no la he entendido y no sabría decir cuál es su objetivo. He disfrutado con algunos de sus monólogos interiores pero no he podido vislumbrar el destino que el británico marca.

En Simetrías Rotas hay cabida para la sátira con respecto al género, como en “Dos piernas, malo”, una visión disfuncional de la integración alienígena. Mientras que Burroughs o Bradbury narraban las aventuras de los seres humanos en el planeta rojo, Redwood se trae a los marcianos a la Tierra y los convierte en seres más convencionales que los propios terrícolas.

He dejado para el final a propósito varios de los relatos que más me han gustado. “El peso del pecado” actualiza la película Los Inmortales y hace una reverencia cómplice hacia el cuento cuasi-homónimo de Borges. Redwood se atreve a contar la historia en clave cómica sorprendiendo al lector en el giro final. El texto está salpicado de referencias humorísticas relacionadas con los múltiples viajes del autor. Para una nómada como yo, esas alusiones adquieren un significado especial, sobre todo el escenario de la acción final. Todos los becados Erasmus sabemos que nuestro destino (en mi caso Escocia) imprime un antes y un después a tu vida.

“Cuando desplegaron la bandera rusa en Marte, ésta advertía a los marcianos, en especial a los marcianos rusoparlantes, para sorpresa de los astronautas, de que yo era una apestosa pelusa sobre el pubis del Universo, que vomitaba de asco por mi sola presencia.” (“El peso del pecado”)

La narración en primera persona retrata una situación absurda que pone de manifiesto el cinismo de muchas costumbres sociales a lo largo de la Historia. Me he reído hasta con las referencias más escatológicas (no os perdáis el pasaje sobre los zurullos de la India), y eso que es difícil ser original con esta temática.

Concluyo con los dos primeros cuentos de la antología. Así soy yo: terminando las cosas por el principio. “María 8” y “Virus” retratan las relaciones entre hombres y mujeres desde puntos de vista enfrentados. Si la mujer es una mercancía en el primer cuento, en el segundo es la dueña de Universo,  quedando el hombre relegado a una curiosa atracción de feria.

“Ve esos bultos de carne tan curiosos que cuelgan entre sus piernas? A esas dos cosas que son como dos albaricoques secos, los polípodos los llaman ‘palotis’. No parecen tener otra utilidad que ser rascados con violencia, pero esa otra cosa (yo lo llamo el “meneíto”), tiene algunas propiedades muy llamativas, puedo asegurárselo.” (“Virus”)

En el caso de este cuento, el humor araña la costra de las convenciones sobre el género y descubre las contradicciones que dormitan bajo su superficie. El hombre puede ser cosificado de la misma manera que la mujer, y los chistes con aires naif adquieren proporciones de crítica profunda camuflados en la burla y el absurdo.

Esta visión dual de una misma temática, ese reflejo contrapuesto, funciona en estos dos relatos al nivel que el título revela: la mujer es objeto en una historia y sujeto en otra. De esa manera, quizá no tan explícita en el resto de cuentos, encadena visiones simétricas sobre la clonación, la religión, el voyeurismo, la política, la mitología o la identidad humana.

La versión española de la antología no incluye todas las historias de su homóloga inglesa, publicada en 2009. Redwood añadió cuentos más cercanos a la realidad española para completar la colección, cosa que le agradecemos porque somos capaces de disfrutar de textos adaptados a la idiosincrasia nacional.

Simetrías rotas gustará a los lectores que aprecian la capacidad del humor para destapar cajas de vientos, desenterrar ataúdes abarrotados, entrar en armarios forrados de cuchillos afilados o torear a la buena suerte. Se trata de una interesante arma de construcción masiva no apta para cerebros poligonales y que no apela a todos los paladares. A pesar de que algunas historias me resultaron algo insípidas, la mayoría abrieron mi apetito y me saciaron. Reconozco que las menos humorísticas colmaron mis expectativas e incluso las sobrepasaron.  Y en todo momento las ramas me dejaron ver los bosques rojos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en Sin categoría |
2 comentarios

Tras las Puertas de Tannhäuser hay un curso

Ayer estaba leyendo el periódico cuando sentí que el blog me miraba intensamente.

-¿Por qué empiezas el periódico por el final?- me preguntó desde su superioridad digital.

-Porque me gusta leer el final primero- le dije yo.

Después de unos minutos, se me acerca con un folleto en la mano. Su mirada tiene ahora un matiz paternalista que antes se me había escapado.

-Toma y edúcate un poco, me recomienda-. Lo miro sorprendida y le pregunto qué quiere decir.

-Está claro-, responde-, que leyendo como lees no puedes más que empaparte de la sección de anuncios por palabras, deportes y espectáculos. Cuando llegas a economía, sociedad o política, tu limitada capacidad de atención se habrá agotado. Así escribes las tonterías que escribes…

El folleto, editado por la Universidad de Alicante, da a conocer un curso titulado Tras Las Puertas de Tannhäuser: Cine, Pensamiento y Ciencia-Ficción. Esta iniciativa, que se desarrollará en modalidad presencial y online del 22 al 26 del próximo mes de julio, está pensada como un conjunto de ponencias sobre distintos temas que enlazan los medios audiovisuales, la literatura y la reflexión sobre la cultura con la ciencia ficción.

Se tratarán temas como el contexto histórico del género, las referencias épicas y mitológicas de Star Wars, los límites de la ética en Blade Runner, y la relación entre ciencia ficción y los videojuegos. También se analizarán las historias post-apocalípticas en distintos formatos, el destino final del ser humano retratado por el género, la figura del artista de comics Alan Moore, las fronteras entre realidad y ficción, la representación de las mujeres en el cine de sci-fi, la filosofía detrás de la filmografía de los hermanos Wachowski, o la interacción entre la realidad y el ciberespacio. Para los interesados, el plazo de inscripción al curso termina el próximo 30 de mayo.

Hemos establecido contacto con los promotores de esta iniciativa y el propio al director del curso, Jaime Molina, ha tenido la amabilidad de contestar a nuestra preguntas. Agradecemos también a Javier Muñoz sus gestiones para hacernos llegar las respuestas con prontitud.

Cristina Jurado: En vuestra web http://www.pensamientoycultura.es habláis de Pensamiento y Cultura como un laboratorio de ideas en el que intercambiar y explorar de manera no elitista temas relacionados con el pensamiento en general. ¿Qué esperáis obtener de este intercambio y qué puede esperar el participante en vuestros foros?

Jaime Molina: La idea nació de las clases universitarias, cuando vimos que los estudiantes no participaban, o lo hacían de forma artificial, intentando decir lo que esperábamos los profesores, dando respuestas de manual o para conseguir una nota. Detectamos la necesidad de provocar debates sobre cuestiones profundas, debatir ideas, conocimientos, planteamientos científicos de forma natural, incluso divertida. Este curso pretende que el intercambio de ideas genere en cada participante nuevas perspectivas de pensamiento, provoque actitudes críticas, propicie el debate respetuoso.

CJ: Esta iniciativa parte de tí, profesor en el Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Alicante. ¿Qué atrae a un estudioso del pasado a promover la reflexión sobre el presente y el futuro?

JM: Si la Historia como disciplina científica no ofrece herramientas para reflexionar sobre el presente, y preparar el futuro, no tiene sentido estudiarla. Nosotros preparamos los profesionales de la Historia (profesores, arqueólogos, investigadores, museógrafos, etc.) y hemos de hacerles ver que el presente sólo se explica con el pasado, de lo contrario no despertarán el interés de sus futuros estudiantes ni serán útiles para los destinatarios de sus conocimientos, en último término la sociedad.

CJ: ¿Por qué comenzáis vuestra propuesta de cursos con uno dedicado a la ciencia ficción?

JM: Por una parte porque es atractivo, divertido y hemos detectado que es un ámbito en el que no sólo los estudiantes sino el público en general tiene interés. Es un universo muy cercano a la gente más joven, no sólo universitaria, por lo que es un campo de análisis de ideas y de proyección de interpretaciones bastante igualitario. Y un requisito para que la gente debata libremente es que se perciba un cierto ambiente igualitario, poco jerárquico y desinhibido. La ciencia ficción es un género literario, cinematográfico o del cómic muy popular, divertido y aparentemente poco complejo. Olvidemos, pues, los espacios elitistas de conceptos complejos,  frases rebuscadas y  personajes pedantes. Hagamos el esfuerzo de hablar profundamente de conceptos complejos de forma simple a través de un medio agradable, como la ciencia ficción.

Pero además es que la ciencia ficción refleja perfectamente algunos aspectos fundamentales de nuestra sociedad y cultura.  Algunos de los organizadores de este curso somos arqueólogos, y estamos acostumbrados a leer la Historia y a comprender sus sociedades a través de los restos materiales que nos dejaron las distintas culturas del pasado. Porque todo lo que hacemos, fabricamos, generamos, y transmitimos queda impregnado de un ADN cultural propio de cada sociedad. El cine, la ciencia ficción, la literatura fantástica, los video-juegos o el cómic son producciones culturales y, como tales, quedan impregnadas de nuestros códigos filosóficos, nuestro pensamiento, nuestras preocupaciones, debilidades, temores y obsesiones, nuestro ADN cultural.

CJ: ¿A quienes va dirigido el curso y qué lo diferencia de otros similares organizados por otras instancias culturales?

JM: A todo tipo de público dispuesto a divertirse pensando. A todos aquéllos que quieran acceder a un conocimiento no elitista, no academicista, de una forma irreverente, transgresora y divertida. A quien quiera aprender a pensar de forma libre, desinhibida, natural y entretenida. No sólo va dirigido a un público universitario ya que no es patrimonio de la universidad la reflexión seria, el contraste de ideas, el análisis de la sociedad o el debate constructivo.

CJ: Parece que últimamente están aumentando las iniciativas relacionadas con la ciencia ficción y la fantasía, no solo internacionalmente (Game of Thrones, The Hobbit, Lord of the Rings, Star Trek) sino a nivel nacional (la aparición de RBA Fantástica, Oz editorial o Fantascy de Random Mondadori). ¿Qué opinión os merece el interés creciente por estos géneros?

JM: Es normal. Por una parte no deja de ser una variante del clásico interés por la creación de mundos paralelos, por los poemas épicos, por las novelas de aventuras, por la creación de héroes, por la proyección de nuestras inquietudes y preguntas a nuevos universos. Por otra es un fenómeno potenciado por la cultura posmoderna en su vertiente más escapista. A este respecto, nos gustaría hacer compatible ese escapismo, que puede ser divertido y necesario en la época que vivimos, con el análisis de los elementos filosóficos, sociológicos o históricos que este género alberga. Queremos revertir en parte la vertiente más superficial de la ciencia ficción, y valorar sus posibilidades de reflexión filosófica y el debate de ideas, vinculándola con la ciencia, el rigor y la “modernidad”.

CJ: En el curso abordaréis la ciencia ficción y la fantasía desde distintos puntos de vista -la sociología, el feminismo, la ética, la teoría literaria, etc-. ¿Cuál ha sido el criterio a la hora de elegir las ponencias?

JM: Todo parte de un grupo de compañeros de ámbito universitario interesados por estos temas y aficionados a la ciencia ficción. Y después hemos completado el elenco de conferenciantes y temas en función de lagunas y campos de especial interés como los videojuegos, el  cómic o la literatura fantástica. En todo caso no pretendemos completar todos los campos relacionados con el pensamiento y la cultura, sino que nos conformamos con mostrar ejemplos que pongan de relieve el carácter profundo de algunos de las ideas que contiene la ciencia ficción como género filosófico, ideológico, histórico, etc.

CJ: En relación con las ponencias, ¿tenéis intención de publicarlas? Si es así, por favor, explicad el proyecto editorial.

JM: Tenemos la intención de que éste sea el primero de una serie de ciclos dedicados a estos temas y con estas metodologías de trabajo: conferencia y debate. Por ello a medio plazo sería interesante preparar una publicación, aunque romperíamos el espíritu de nuestros cursos si hiciéramos algo elitista. Por ello, a corto plazo, estamos proyectando hacer una publicación abierta a través de un MOOC (massive open online course) de acceso abierto y que registre parte de las intervenciones en los debates que se generen.

CJ: Para terminar, nos gustaría que explicaseis brevemente las modalidades de inscripción y el trabajo que se espera de los alumnos.

JM: Existen dos modalidades de inscripción: presencial y on line (streaming). El alumnado presencial, insistimos no necesariamente universitario,  deberá asistir a las sesiones y participar en los debates. Mientras que para aquéllos que no puedan desplazarse a Alicante para hacer el curso podrán conectarse en tiempo real (streaming) con las intervenciones a través de internet  e incluso participar en los debates en directo. En general se espera que los asistentes tengan una actitud abierta a la reflexión, crítica, y muchas ganas de divertirse. Porque el mensaje principal es que pensar, reflexionar, debatir es divertido.

El blog dice que, si no me apunto al curso, se va de casa.

Uhmm…

Publicado en Sin categoría |
Deja un comentario

Los mundos posibles de Karen Lord y Leibniz

Hoy el blog dice que no cuente con él, que tengo la misma sensibilidad que el papel de lija y que debería avergonzarme. El motivo es que acabo de leer El mejor de los mundos posibles http://www.amazon.es/mejor-los-mundos-posibles-Fantastica/dp/8490065128/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1367379090&sr=8-1&keywords=el+mejor+de+los+mundos+posibles y le he comentado que no me ha convencido. Ya os podéis imaginar que a él le ha encantado. Habemus guerra.

El mejor de los mundos posibles es la segunda novela de Karen Lord, una escritora de Barbados que atrajo la atención del mundo literario con su primera y multi-premiada novela Redemption in Indigo. En nuestro país, esta obra ha sido publicada por RBA Fantástica, colección que está ofreciendo en español algunos de los títulos más interesantes, tanto de autores ya consagrados como Ursula Le Guin como de nuevas voces de la fantasía y la ciencia ficción como Lavie Tidhar.

La novela describe el choque de culturas que se produce entre dos sociedades de seres humanoides, los habitantes de Cignus Beta y los Sadiri, obligados a co-existir en el planeta de los primeros después que el mundo de los segundos fuera arrasado. La clave del argumento reside en que la mayoría de los supervivientes Sadiri son varones y su interés en el resto de razas estriba en su necesidad para encontrar féminas biológicamente adecuadas con las que reproducirse. Esto les lleva a realizar una especie de casting disfrazado de estudio de compatibilidad genética, con la intención de seleccionar las novias más adecuadas para sus aguerridos mozos. El peso de la narración se estructura en torno a los dos protagonistas, Grace Delarua –la representante de los Cygnian- y Dllenahkh -alto comisionado de los Sadiri- y la tensión sexual entre ambos es inevitable y vertebra toda la historia.

La novela: un casting de “Mujeres, Hombres y Viceversa”

Leyendo la novela pensaba yo en Caravana de Mujeres, esa película de 1951 con Robert Taylor haciendo de guía de un convoy de mujeres que cruzan unos Estados Unidos infectados de peligros para llevar el alivio sexual calor femenino a un grupo de solteros en California. Pero no, la novela de Lord no va por esos derroteros. Tampoco es una versión novelada de ciencia ficción de Mujeres, Hombres y Viceversa, hasta ahí podíamos llegar.

La novela necesita dieciséis capítulos para resolver la inmediata atracción entre Delarua y Dllenahkh que, como ya habréis adivinado, terminarán junticos y alborozados. Esos dieciséis capítulos actúan casi como episodios que narran el acercamiento a nivel espiritual, sentimental y sexual entre ambos, aunque ya os adelanto que no hay sexo tórrido. La misión que los une, el proceso de selección de féminas del que hablaba al principio, les hará entrar en contacto con otras sociedades organizadas de maneras distintas. Su interacción en cada una de las situaciones que se van presentando les hará darse cuenta de que no pueden vivir el uno sin la otra. Ha esto hay que añadir que los Sadiri cultivan la filosofía y la meditación, que actúan dentro de la lógica y las prácticas casi estoicas de su cultura, lo que contrasta con la forma de ser abierta y pizpireta de Delarua.

Recordaba yo La mano izquierda de la oscuridad de Le Guin y con qué maestría y aparente facilidad traza esta autora la “física” de un contacto entre culturas de distintos planetas. Es evidente la influencia de Le Guin en la obra de Lord, no solo porque aborde un tema casi idéntico, sino porque intentan hacerlo describiendo los aspectos sociales más que tecnológicos o científicos. Entiendo que la autora de Barbados quisiera desmarcarse y centrar el argumento en la relación sentimental de los protagonistas para, desde esa perspectiva, ofrecer sus ideas sobre la cultura, la ética aplicada a la genética, el abuso como instrumento de control por parte del poder, etc. Es una lástima que, en mi opinión, Lord haya utilizado el ángulo que de todos los posibles (parafraseando al título) menos enfatiza esos aspectos tan interesantes de las premisas de su historia.

La autora tiene derecho a escribir lo que le apetezca como le venga en gana, no perdamos de vista este punto, pero a juzgar por los títulos de los capítulos -“Celestina, celestina”, “Bacanal”, “Un marido ideal”- una creería estar el sumario de artículos del Cosmopolitan (lo siento, tenía que decirlo). A mí me parece una elección desafortunada, pero yo no soy nadie para cuestionar a una escritora celebrada y reconocida internacionalmente. No eres tú Karen, soy yo. Me he vuelto más fría y contenida que un Vulcano, digo un Sadiri. No sé apreciar los diálogos estimulantes con los que nos obsequia la protagonista:

“-¡Oh, tu vestido! ¡Tu hermoso vestido!- Algunas mujeres son así con la ropa. La piel se cura, pero un buen vestido es irremplazable”

“-¡Oh, me sienta bien! Solo me queda un poco más largo que a ti… pero ¿qué es esto?¡ Oh, hey! ¡Esto lleva boosters anti-gravedad! ¡Genial!-. Arrojé mi recelo y el sujetador al viento, el primero metafóricamente y el segundo, literalmente.”

Los anteriores son fragmentos sacados del texto. Debo confesar que a mí me han hecho reír por lo absurdo que resultan en el contexto en el que se enmarcan: el personaje femenino principal mantiene un interesante puesto de investigadora para su gobierno y se supone que vive en una sociedad matriarcal que ha erradicado gran parte de las desigualdades entre los géneros. ¿Y necesita liberarse quemando el sujetador? No lo entiendo. A lo mejor es porque soy rubia pero no comprendo a Delarua, la protagonista, que tiene las mismas reacciones que una adolescente en un concierto de Justin Bieber. Si, ya sé que he incluido un chiste machista en esta reseña, pero dado que Karen Lord ha escrito toda una novela basándose en un argumento bastante reaccionario, yo creo que sirve para estimular el debate.

Me estoy planteando seriamente si no habré perdido mi parte femenina en alguna parte, porque El mejor de los mundos posibles me ha desilusionado. He visto muchas reseñas positivas, en su mayoría de mujeres, que alaban la capacidad de la caribeña para respetar la inteligencia de los lectores y no caer en los infodumps, aunque eso es que no se han leído el capítulo “El ángel inesperado”, en el que un viajero del tiempo le relata a Delarua un cuento fundacional sobre las razas de humanos desperdigadas por el universo, antes de borrarle la memoria. Cuidado con los spoilers porque, explicar la creación con un cuento en el que Dios separa los huevos –lo dice tal cual- en los que van los ingredientes y las instrucciones para que se desarrollen los seres humanos en el universo, me parece cuanto menos desilusionante. Llamadme siesa.

Lord no tiene la culpa de las opiniones que los lectores puedan compartir entre sí, pero sí de ponérmelo a huevo para cuestionar algunos de sus recursos narrativos. Insisto en que ella puede escribir lo que quiera y que el hecho de que a mí no me haya gustado cómo resuelve la historia, no quiere decir que no te vaya a enloquecer, atento lector.

Es curioso que el título de la novela acuñe una frase de Leibniz, “El mejor de los mundos posibles” y que sirvió al filósofo racionalista para explicar su visión de Dios como optimizador de la realidad. No sé si Lord abraza el determinismo del pensador alemán del S. XVIII o si es una mera casualidad, pero a mí me hubiera gustado un poco más de “chicha” en la historia. Me parece que la de Barbados sí va por el mismo camino que Leibniz ya que resuelve la madre del cordero de la historia, la existencia de varias “ramas” de seres humanos, con el destino marcado por el Todopoderoso. Y todos contentos.

Pero no temáis si os sabe a poco porque la autora ya está trabajando en la segunda parte, para solaz de esas lectoras que reivindican su feminismo apostando por una protagonista que encarna un cliché machista mal cosido. Que yo también defiendo la igualdad entre géneros, oiga usted, pero no a expensas de una idea mal aprovechada.

El mejor de los mundos posibles no está mal escrita o estructurada, pero tampoco me ha parecido particularmente bien enhebrada. Es una lectura ligera y sin complicaciones que no consigue saciar … por lo menos en mi caso, y os aseguro que yo tengo querencia por las historias de ciencia ficción “humanistas” o dirigidas al impacto social de la tecno-ciencia y los viajes espaciales.

El blog dice que va a iniciar hostilidades porque no tolera que publique una reseña de estas características. Dice que no tengo ni p##a idea de lo que estoy hablando y que más me convendría reconsiderar mi opinión sobre una novela magnética, de escritura virtuosa y que muestra un mundo rico y original.

Afortunadamente, el baño ha sido declarado zona neutral…

 

 

 

 

 

Publicado en Sin categoría |
Deja un comentario

Ratoneando con China Miéville

El otro día encontré un ejemplar de segunda mano de King Rat del británico  China Miéville en la tienda de libros más cercana a mi casa. Lo disfruté con gula y eso que me costó el equivalente a 2 euros. No sé vosotros pero los libros con hojas que empiezan a amarillear y que huelen ligeramente a tinta tienen un encanto al que yo no me puedo resistir. El blog dice que soy una antigua y que pronto empezaré a hacer coleccionismo de casettes Betacam para solaz del vecindario. Ignoro el sarcasmo de sus palabras y me hundo en la historia hasta la barbilla.

Tener poderes no significa ser un superhéroe. Eso es lo que he aprendido leyendo la novela. Eso y alguna otra cosa más como que, por ejemplo, se puede componer prosa poética describiendo las alcantarillas de una gran ciudad. Es lo que llamo “Beauty in garbage”, es decir la belleza se oculta en las sobras de una ciudad, esas partes a menudo escondidas para el ojo del ciudadano que solo ve fachadas y monumentos. Estoy hablando de lo incómodo a la mirada, de lo sucio y oxidado, de los grafitis inoportunos, de los neones deslumbrantes, de los callejones aparentemente desiertos y de quienes viven en ese espacio urbano paralelo. Hegel hablaba de la fealdad como si fuera un choque necesario con la belleza, y si lo dice un filósofo que encima es alemán, yo señores, le doy credibilidad.

Es posible que Miéville haga de las ratas una metáfora de la ciudadanía londinense y nos la venda envuelta en el cuento del flautista de los hermanos Grimm. Quitadle al flautista el instrumento musical y sustituirlo por algo más moderno, no sé… el abono del móvil por ejemplo, y ya tenemos tropo. El británico consigue que las vistas urbanas de Londres desde la ventanilla del tren que toma el protagonista resulten más atractivas que los nenúfares de Monet.

En cuanto al argumento, se podría decir que King Rat es el “Flautista de Hamelin revisited”, aunque el autor consigue imprimir una profundidad a la historia que en el cuento solo se daba en potencia (ya lo digo Aristóteles, aunque él hablaba de Física y no de literatura). La tragedia del músico que en la Edad Media sedujo y secuestró con su melodía a los niños de una pequeña ciudad alemana sirve a Miéville para estructurar una narración que se traslada a Londres. Pero el músico psicópata del británico no es una versión del alemán del siglo XIII… ¡es el mismo! Nos encontramos pues ante un spin-off, una secuela desarrollada de toda la vida.

El flautista, que lleva siglos aterrorizando a las ratas con su música, llega a la capital de la Gran Bretaña siguiendo el rastro de una estirpe de seres humanos con poderes de mimetización, reflejos optimizados, un notable sentido de la orientación y capacidades de percepción agudizadas. El rey destronado de estos seres, un tipo con mal carácter que dice más verdades en argot que todos los boletines de noticias de la BBC juntos, necesita la ayuda de su sobrino Saul para vencer al flautista psicópata.

El problema es que nunca se explica por qué se le fue la olla al músico, el origen de las “ratas humanas” (se menciona a la difunta madre de Saul, pero es un personaje periférico y poco explotado), por qué ser medio-rata te da el poder para no sucumbir a la música de la flauta mágica, qué motivo hay para los humanos puedan ser sometidos también por el flautista… Un argumento con tantos agujeros como un queso de gruyere, si se me permite la comparación roedora.

Estamos de nuevo ante una historia con un protagonista accidental, Saul, con una vida normal de suburbio británico que se encuentra acusado de horrendos crímenes de la noche a la mañana porque todas las pruebas lo incriminan. No es una premisa muy original, pero Miéville logra elevar el nivel gracias a un buen trabajo de caracterización de los personajes. Saul es un personaje complejo con una relación difícil con un padre que muere en las primeras páginas de la novela, por lo que solo lo conocemos más que a través de los recuerdos y evocaciones de su hijo.

Las relaciones paterno-filiales son uno de los temas que vertebran la narración y se apoyan en personajes sólidos y cercanos. Para mí los personajes son uno de los puntos fuertes de la obra, sirviendo además como muestrario del ecosistema humano de las megalópolis modernas en todos sus pantones. Incluir la música electrónica de finales de los ´90 no solo ayuda a ambientar la novela y a actualizar el cuento medieval sino que permite profundizar en la figura del músico genial y perturbado. Y sí, hay referencias evidentes hacia Gaiman y su Neverwhere del sub-suelo Brittish, un homenaje puntual y sucinto de Miéville que afortunadamente no ha continuado en otras obras suyas.

Aunque ya he confesado alguna vez mi debilidad por China Miéville (la carne es débil y a mí me van los calvos cachas, con tesis doctorales y activistas de izquierdas) tengo que reconocer que King Rat no es tan redonda como otras de sus obras. Sí. Hasta yo lo veo. La prosa en general es fluida pero puede resultar un poco forzada en algunos momentos, como si #miChina (hashtag por la cara) hubiera estado escribiendo con el tesauro en la mano y encajando sinónimos a golpe de teclado. No deja de ser buena prosa, pero no es lo mejor de #miChina. Teniendo en cuenta que se trata de su primera novela, es un debut bastante honroso que dejó a la comunidad lectora con ganas de más.

En definitiva, King Rat es una novela entretenida y de prosa eficaz que sirve para despertar el apetito de quienes, como a mí, nos gusta la ficción especulativa.

El blog dice que mis preferencias literarias son de mal gusto. Yo le digo que el concepto de “gusto” es tan elástico como los chicles, una comparación muy útil e ilustrativa que, como los pegotes de goma de mascar, se puede dejar pegada en cualquier argumento.

 

 

 

 

 

Publicado en Sin categoría |
Deja un comentario