Un catecúmeno me preguntó: ¿qué es Dios para ti? No es que yo sepa muy bien lo que es Dios, pero sí creo saber lo que no es Dios. Desde luego, el Dios que amenaza, que juzga y castiga, no ha existido jamás, salvo, claro, en los corazones de los hombres que lo han creado. Porque es un Dios hecho a imagen y semejanza del hombre. Y, naturalmente, es el hombre al que, a través de esa voluntad suya de dominio, le es más útil hacer a Dios como el hombre que al hombre como Dios. Por eso ha inventado las religiones que, a través de administrar el miedo y el temor, imponen dogmas y pensamiento único, y sobretodo, someten y controlan a los seres humanos.
Dios simplemente no es perfecto ni imperfecto, porque ambas cosas no son mas que conceptos limitados y limitadores de uso humano, no divino. Y si Dios es todo lo creado, entonces es tanto lo positivo como lo negativo, tanto lo bueno como lo malo, tanto lo feo como lo bello, tanto la virtud como el pecado, porque todo esto es tan solo nuestra limitada percepción de las cosas, nada más… Lo que pasa es que Él nos ha dotado de un libre albedrío que nos permite hacernos a nosotros mismos tal y como somos, tal y como cada uno es, y aún pudiendo llegar a ser como Él, puesto que estamos hechos de Él, también podemos llegar a convertirnos en la más miserable de las criaturas, porque tal y como pensemos, tal y como somos.
Pero Dios no es palabrería, si no sentimiento, tanto de afirmación a su existencia como incluso de negación a la misma. Dios es energía original, mente suprema, pensamiento creador, inteligencia eterna… Hasta en este mismo orden puede que sea. Por eso Dios no existe en sí ni por sí mismo, si no que Dios ES. Y también por eso nosotros estamos hechos de Él y somos parte de la vida que Él es… Y si queremos profundizar un poquico más, cada cual es Dios expresando su perfección humana como hombre, así como somos semilla suya tanto como Él es semilla en nosotros.
Y aunque a Dios lo llamemos Padre, no es ni más masculino que femenino ni más femenino que masculino, puesto que reúne ambas posibilidades en su propia potencialidad sin ser ninguna de ellas al mismo tiempo. Por eso es Padre y Madre a la vez que no es nada de eso porque lo es todo. Lo que pasa es que mientras ignoramos y rechazamos nuestra afiliación con Él somos Hijos del Hombre y cuando la admitimos y la asumimos somos Hijos de Dios, y solo entonces podemos empezar a ser Cristos vivientes. Por eso Jesús se hartó de repetirlo: “lo que yo he hecho, todos podéis hacerlo”, “el reino de los cielos está en vosotros”, “el Padre y vosotros sois uno solo”… Pero que no te cuenten otros cuentos.
A veces, querido catecúmeno, deseamos tanto una cosa que terminamos por conseguirla, pero sin embargo, no conseguimos lo que en verdad necesitamos. Tenemos lo que queremos, no lo que deberíamos tener, ¿comprendes?. Dios no quiere ni deja de querer nada que tú quieras o no quieras, tan solo mira a ver qué es lo que deseas porque puedes crearte tu propia gloria o tu propio infierno. Asi que tú no seas una buena persona porque Dios lo manda, pero sí sé una buena persona porque lo quieras tú… Lo demás, son pamplinas… ¡Ah!, y cuando oigas, nunca prestes atención a una sola nota, si no que escucha toda la sinfonía completa… Yo tan solo soy el último pito de la orquesta.

