El libro, nuevo volumen (el 21º) de la Saga Marinera Española, comienza con unos capítulos escritos con narrador objetivo, cuando la narración, en esta Saga, habitualmente es subjetiva, puesto que son diarios o memorias de los Leñanza, que cuentan al lector la historia de la familia, a lo largo de toda la Saga. Curiosamente, esos capítulos nos han de dar la clave para el resto de la narración, que va a versar no tanto sobre un hecho histórico ―como hasta ahora―, sino sobre una leyenda desconocida, la Cruz de la Conquista, enmarcada en los años y la problemática de la España fernandina, que tras aplastar a los liberales retoma el mando absolutista. En esos primeros capítulos se pone el acento en lo legendario de la narración posterior, si bien del todo verosímil, desde luego. El autor explica en el prólogo cómo llegó a tener noticia de esta desconocida Cruz.
A partir de esos capítulos que sitúan y enmarcan la narración, el joven y flamante alférez de navío Francisco Leñanza recibe el encargo real por medio del Ministro de Marina y se embarca de nuevo, ansioso de aventuras y respirar aires marinos. Y navega, primero en el bergantín Aquiles hacia La Habana, para seguir después, ya a bordo de la muy velera goleta Providencia hacia una misión altamente secreta y cuya responsabilidad, de fallar, recaería sobre él sin posibilidad de recabar ayuda alguna.
Además de las habituales conversaciones entre los oficiales, que nos ilustran de las costumbres marineras y de los detalles histórico-geográficos y descubrimientos, hay en esta novela una serie de interesantes reflexiones, sobre la responsabilidad del mando y la obediencia debida a un superior, y sobre todo, la fidelidad respecto a rey y patria. En un momento de conversación, el comandante Ángel Laborda declara que «a cualquier miembro de la Armada se le puede exigir la vida en defensa de la patria sin dudarlo. Pero solamente en defensa de la patria». Pero justamente el hecho de que el objeto de la misión sea un deseo personal del rey, hace que, por una parte se les abran muchas puertas y proporcionen medios insospechados, pero por otra, la misión oficialmente no existe, y por tanto, si fracasara en su intento, nuestro protagonista no tendría el más mínimo apoyo y su vida penderá de un hilo.
La aventura que lleva al joven Francisco Leñanza miles de millas lejos de España, donde deja a su recién desposada esperando ya un hijo, y las circunstancias que la rodean, hacen sumamente atractiva la lectura de esta novela, en la que pesa más lo imaginado que lo real en cuanto a los hechos argumentales se refiere. El autor recuerda al lector en que el marco y las circunstancias históricas son reales, aunque la trama sea ficticia, por no haber encontrado base documental, salvo una: el manuscrito de 1822 de un tal Francisco Manuel Toribio Ibáñez, supuesto «patriota mexicano» en el que se habla de la maravillosa Cruz de la Conquista, de valor incalculable.
Durante los dos primeros tercios, la novela navega por aguas tranquilas, con vientos favorables y salvo pequeños contratiempos, discurre apaciblemente. Pero en el último tercio, el ritmo se acelera, la acción se tensa y agudiza la atención del lector, manteniéndole en vilo hasta el último momento, con sorpresa final. El lector de esta novela puede con ella viajar a tierras lejanas, doblar la punta sur de América y surcar aguas del Pacífico, sufrir tempestades, rescatar náufragos, luchar contra piratas, etc. Acompaña la edición un mapa donde el lector visualizará la derrota seguida por el protagonista en sus distintas singladuras. Asimismo, quien navegue por estas páginas puede deleitarse con el lenguaje marinero del siglo XIX, que Luis Delgado Bañón usa con su maestría habitual.
Sobre el autor
Luis Delgado Bañón, (Murcia, 1946), es escritor y capitán de navío. En 1963 ingresó en la Escuela Naval como Aspirante de Marina. Posteriormente pasó por los empleos de guardiamarina, alférez de fragata, alférez de navío, teniente de navío, capitán de corbeta, capitán de fragata y, por fin, en 1996, capitán de navío, que equivale en el Ejército al empleo de coronel. Delgado se ha propuesto el ambicioso proyecto de narrar la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil de 1936, intentando mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico y marinero posible. Ha sido delegado del Instituto de Historia y Cultura Naval en el Mediterráneo, y ex director del Museo Naval de Cartagena, del que forma parte de su Patronato.


